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(OPINIÓN) Otro globo para la zona de embalses. Por: Johel Moreno S

Con la nueva iniciativa, quedarán desinfladas las esperanzas de una adecuada conexión con los embalses.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Otro globo para la zona de embalses. Por: Johel Moreno S

Con la nueva iniciativa, quedarán desinfladas las esperanzas de una adecuada conexión con los embalses. Viajar al municipio de El peñol significaría no girar en Marinilla, sino avanzar 12,6 km por la autopista hasta El Santuario, recorrer 18 km hasta partidas a Guatapé y devolverse 6,6 km, un total de 37,2 km.

La Secretaría de Infraestructura ha propuesto a la Asamblea Departamental la idea de construir y rehabilitar 689,14 kilómetros de carreteras en ocho subregiones para mejorar la conectividad con los municipios mediante un esquema de financiación combinado: una APP (Alianza Público Privada), aportes, peajes y recursos provenientes del cobro de contribuciones por valorización y entre ese paquete figura el denominado: Conexión El Santuario-Providencia.

Con esa nueva iniciativa, otra vez quedarán desinfladas las esperanzas de una adecuada conexión con los embalses ya que, para viajar (o regresar) a (de) El Peñol significaría ya no girar en Marinilla, sino avanzar 12,6 kilómetros más por la autopista hasta El Santuario, recorrer 18 km hasta las partidas a Guatapé y devolverse 6.6 kilómetros, para un total de 37,2 kilómetros, en vez de los 17 que hoy lo separan de Marinilla.

Es un hecho cierto que la actual carretera al Peñol construida hace más de 80 años, es una vía de muy bajas especificaciones de curvas seguidas reversas, de apenas 30 kph y que ya superó su capacidad operativa y por lo tanto, no es competente para atender una demanda de tráfico del orden de los 3.000 vehículos diarios y que se incrementa los fines de semana a niveles que agotan la paciencia de los usuarios.

Pretender mejorarla tendría un alto costo, pero pocos beneficios y no sería una respuesta técnica ni económica; razón válida para haber descartado su ampliación a un tercer carril.

Fue la razón para que, en el 2019, con el concepto favorable del DAP, el gobernador de entonces Luis Pérez, decidiera rescatar la propuesta de seguir la vía que une a Rionegro con Marinilla por Alcaravanes, cuyos primeros 3 kilómetros ya son de utilidad pública y en una doble calzada y un generoso separador para el deporte y la recreación partiría del K 38 de la autopista. Pero infortunadamente le faltaron días para haberla licitado y construido; una obra cuya localización por la margen derecha del río Nare en tan solo 15 minutos y 18 km, habría conectado la autopista con la zona de embalses por un corredor de pendientes suaves; una mejor ruta como aquellas que la naturaleza y la buena ingeniería nos han enseñado.

Pero a cambio de esa alternativa, se nos vino la administración departamental con ese globo, una propuesta cuyos estudios y diseños previos a la ejecución, tendrían un costo del orden de los $ 70.000 millones; la misma que propone iniciar su estructuración a nivel de pre factibilidad y de nuevo ante el DAP obtener concepto favorable, gestionar y lograr la licencia ambiental, licitar, adjudicar, legalizar el contrato…etc., etc.,; tediosos procesos que estiman tomarían dos años… ver para creer.

Y que si todo marcha acorde a ese hipotético cronograma, su construcción tardaría 5.5 años; toda una matriz de incertidumbre frente a la cual existe el reto de resolver contra reloj los gigantescos nudos de tráfico que se presentan hacia esos destinos que, por sus atractivos turísticos actuales y futuros, los han convertido en sitios de alta demanda nacional e internacional; situación extrema que de no solucionarse con una infraestructura competente para la movilidad, se corre el riesgo del debilitamiento de sus economías por la desaparición de las fuentes de subsistencia como el empleo y el trabajo para no mencionar los problemas sociales que ese fenómeno acarrearía.

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