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(OPINIÓN) Es la economía…presidente Petro. Por: Johel Moreno S

La mayoría de las carreteras de Antioquia, en particular las troncales, han sido un cuello de botella, que contrasta con las de los departamentos limítrofes, de mejores condiciones y especificaciones geométricas.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Es la economía…presidente Petro. Por: Johel Moreno S

La mayoría de las carreteras de Antioquia, en particular las troncales, han sido un cuello de botella, que contrasta con las de los departamentos limítrofes, de mejores condiciones y especificaciones geométricas.

Y como si no fuers suficiente los $30 billones que le gira Antioquia anualmente a la Dian, el gobierno Petro dijo que para este departamento no habrá más inversión en las 4G y que no iba a terminar esas vías; una decisión sin antecedentes y absurda cuyo extracosto, ah bien lejos que estamos de imaginar.

Y con frases como para enmarcar ha expresado: “que las líneas más gruesas (¿las vías?) se hacen entre las poblaciones El Poblado, Medellín y Rionegro donde quedan sus fincas…”, “que la inversión pública ha servido para valorizar los predios de la gente más rica de Colombia…”, “pero si se van y se tiran un poco de plata en unas 4G de autopistas que solo sirven para importar productos de los puertos para matar la producción nacional en las grandes ciudades de Colombia…”, “y quienes van por esas autopistas son las tractomulas cargadas de las mercancías de los dueños del gran capital de Colombia”.

Pero los paisas se cansaron de la insultadera de Petro y el expresidente Uribe reaccionó con la propuesta de ”hacer una vaca”, recaudar $1 billón y terminar las 4G en Antioquia, iniciativa que respondió el gobernador Andrés Julián aportando $ 1 millón. Cuenta la historia que en 1926, cuando Don Gonzalo Mejía emprendió la epopeya de construir la Carretera al Mar, recibió hasta castellanos de oro en polvo como aportes para financiarla… presidente Petro, entienda que es la economía del país la que está en juego. Pero es que la mayoría de las carreteras de Antioquia, en particular las troncales han sido un cuello de botella, que contrasta con las de los departamentos limítrofes, de mejores condiciones y especificaciones geométricas.

Oportuno recordar que solo al final del gobierno Uribe se decidió que, para superar ese rezago en infraestructura, había que hacer la tarea de realizar los estudios técnicos, y de factibilidad económica, identificar los mejores corredores para conectarnos con carreteras modernas al sistema vial del país, que dieran cuenta de la magnitud de la inversión económica y de su recuperación… estudios que se le asignaron a una entidad competente como ISA.

Que al final bautizaron como las Autopistas de la Montaña (que más tarde Santos le cambió de apellido por Prosperidad); un proyecto corporativo que identificó que la vía al Mar no clasificaba por las bajas cargas de tráfico, a menos que, el departamento de Antioquia y el municipio de Medellín aportaran a la obra.

Exigencia que se materializó con aportes de $780.000 millones el departamento y $520.000 millones el municipio de Medellín, para un total de $1,2 billones, una gruesa suma que no es para Antioquia, sino para el sistema vial del país; un hecho sin antecedentes en la historia; recursos que hoy están financiando la construcción del Túnel de El Toyo de 9,7 km como parte integral de los proyectos Mar 1 y 2. Una vía que le servirá a todo el país, a Puerto Antioquia: que será el más cercano y competitivo de todos los del Caribe, que estará, comparativamente a 300 km menos y entrará en operación en un año; un sueño hecho realidad que marcará la historia de Antioquia y del país en un antes y un después.

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