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Javier Peña reflexionó sobre el liderazgo humano, la infelicidad, la literatura y el duelo en conversación con IFMNOTICIAS en el Hay Festival Jericó

En el marco del Hay Festival Jericó, IFMNOTICIAS conversó en exclusiva con Javier Peña, creador del pódcast literario Grandes infelices, uno de los más escuchados en español, y autor del libro Tinta invisible. Peña participó además en el festival en un conversatorio junto al director de Comfama, Dav

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Redacción IFM
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Javier Peña reflexionó sobre el liderazgo humano, la infelicidad, la literatura y el duelo en conversación con IFMNOTICIAS en el Hay Festival Jericó

En el marco del Hay Festival Jericó, IFMNOTICIAS conversó en exclusiva con Javier Peña, creador del pódcast literario Grandes infelices, uno de los más escuchados en español, y autor del libro Tinta invisible. Peña participó además en el festival en un conversatorio junto al director de Comfama, David Escobar, en el que abordaron episodios y trayectorias de la literatura colombiana, y por supuesto, sus «infelicidades».

Durante el diálogo con IFMNOTICIAS, la conversación abordó temas como la necesidad de un liderazgo más humano, la infelicidad, las sombras que atraviesan la vida, la esperanza y, por supuesto, el dolor. El medio sostuvo una conversación honesta y genuina con Javier Peña, que permitió adentrarse en la dimensión personal del autor, un ser humano tímido, con un corazón generoso y una marcada apertura para conversar y escuchar. Peña se mostró como una persona inteligente, con disposición a apostarle al mundo desde la verdad, rasgos que atraviesan tanto su obra como su manera de comprender la literatura y la vida.

Javier Peña y Laura Mejía, directora de IFMNOTICIAS

El creador de Grandes infelices habló también sobre su relación con Colombia, país que ha visitado en cinco ocasiones. Según explicó, la primera vez llegó como turista y posteriormente ha regresado cuatro veces por motivos profesionales en un periodo aproximado de 16 meses. “Espero seguir viniendo tan frecuentemente, la verdad, porque soy muy feliz aquí”, afirmó en diálogo con IFMNOTICIAS.

Peña explicó que el interés por las sombras de los escritores responde a una búsqueda de comprensión humana. Señaló que existe una tendencia a exaltar únicamente los aspectos luminosos de la vida, impulsada en parte por las redes sociales, mientras se rechazan las zonas de dificultad e infelicidad. Indicó que nadie es feliz de manera permanente y que los momentos de crisis, cuando se superan, suelen anteceder a la felicidad. En su concepto, conocer esas dimensiones menos visibles permite humanizar a los autores y comprender mejor sus obras.

En relación con la lectura, afirmó que su forma de leer cambió por completo desde que escribe de manera profesional. Explicó que, como ocurre en otros oficios, el ejercicio constante de la escritura permite identificar estructuras, recursos, virtudes y errores en los textos, así como los “andamios” que sostienen una obra literaria. En ese sentido, sostuvo que la literatura, y el arte en general, suelen surgir de momentos de infelicidad, ya que estos llevan a formular preguntas, buscar razones y plantear soluciones, procesos de los que nacen muchas obras.

Sobre el origen de Grandes infelices, Peña aclaró que no se trata de un confesionario en el sentido tradicional, sino de una conversación indirecta con autores fallecidos. Relató que muchas de esas historias las compartía con su padre, quien murió, y que el pódcast nació como una forma de seguir contándole relatos que ya no podía narrarle en vida. Tras su fallecimiento, esas historias encontraron un nuevo público y se transformaron en episodios difundidos en plataformas digitales.

Al referirse a los escritores sobre los que ha investigado, señaló que descubrir sus sombras no le ha generado decepción, sino cercanía. Indicó que comprender sus errores y contradicciones le permite entender mejor sus propias fallas. Añadió que, aunque muchos de esos autores fueron personas difíciles en su vida personal, le interesa analizar por qué actuaron de determinada manera y cómo esas decisiones influyeron en su obra.

En cuanto a su libro Tinta invisible, Peña explicó que la escritura fue una forma de comprender el duelo. Describió el dolor por la muerte de su padre como algo difícil de narrar y señaló que escribir funcionó inicialmente como un analgésico y, posteriormente, como una vía para llegar al origen del dolor. En el libro aborda no solo la pérdida, sino también los años de distanciamiento que precedieron a la muerte de su padre, lo que le permitió valorar la relación que tuvieron sin idealizar lo que no existió.

Sobre su vida cotidiana, afirmó que la lectura y la escritura ocupan un lugar central. Indicó que dedica la mayor parte de su tiempo a leer y escribir, actividades que considera dos caras de la misma moneda. A su juicio, no puede existir escritura sin lectura, y el trabajo literario implica una preparación constante, incluso para charlas, pódcasts y colaboraciones periodísticas.

Peña también se refirió a la responsabilidad de escribir sobre personajes históricos que ya no pueden responder. Explicó que procura ceñirse a hechos demostrados y evitar el sensacionalismo, especialmente cuando se trata de figuras más cercanas en el tiempo. Consideró que escribir sobre autores fallecidos hace más de un siglo reduce el riesgo de generar ofensas directas.

Al reflexionar sobre el papel de la escritura y la lectura, afirmó que escribir sirve para entender la vida, mientras que leer ayuda a soportarla. En relación con la idealización de la felicidad en la sociedad actual, sostuvo que existe una presión por mostrar vidas perfectas que no se corresponden con la realidad y que esto contribuye a un aumento del malestar y la insatisfacción.

En el ámbito del liderazgo, señaló que existe una exigencia social de perfección que impide reconocer errores y fomenta la falsedad. Desde su experiencia en la redacción de discursos políticos, afirmó que se penaliza la admisión de fallas y se privilegia la ocultación, lo que contribuye a una percepción de inhumanidad en los liderazgos contemporáneos.

Sobre la literatura colombiana, Peña distinguió entre una producción contemporánea activa y diversa, y una tradición marcada por trayectorias personales atravesadas por la infelicidad. Mencionó a autores como José Asunción Silva, Andrés Caicedo, Marvel Moreno, Porfirio Barba Jacob, Raúl Gómez Jattin y Mercedes Carranza, cuyas historias personales le resultan de especial interés y que, según dijo, conforman un microcosmos de experiencias marcadas por el dolor.

Finalmente, al referirse al legado que le gustaría dejar, Peña expresó que no le preocupa ser recordado en el futuro, sino el impacto presente de su trabajo. Señaló que su interés es seguir difundiendo la literatura y motivar a las personas a leer y escuchar historias. Destacó que muchos oyentes le han escrito para contarle que, tras escuchar el pódcast, compraron y leyeron libros de los autores mencionados, y afirmó que ese efecto es suficiente para dar sentido a su labor.

Tal como lo ha señalado en distintas ocasiones, la historia de Grandes infelices se remonta a noviembre de 2021, cuando murió su padre. Tras años de distanciamiento, el reencuentro en la clínica no estuvo marcado por conversaciones pendientes, sino por libros. Luego de su muerte, y tras perder a su principal interlocutor, esos relatos llegaron a Spotify a través de la editorial Blackie Books.

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