Irán y EE.UU iniciaron en Ginebra una tercera ronda de diálogos sobre armas nucleares
Irán y Estados Unidos iniciaron en Ginebra una nueva ronda de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní, en un escenario de tensión que ha estado marcado por la desconfianza mutua y por el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio desde la invasión de Irak.
Irán y Estados Unidos iniciaron en Ginebra una nueva ronda de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní, en un escenario de tensión que ha estado marcado por la desconfianza mutua y por el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio desde la invasión de Irak.
Las conversaciones, facilitadas por el Sultanato de Omán, se desarrollan de manera separada entre las delegaciones de ambos países en la residencia del embajador omaní en la ciudad suiza. El intercambio se realiza a través de un mecanismo indirecto, mediante la transmisión de mensajes por parte del ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, quien cumple funciones de intermediación entre las partes.
De igual forma, se conoció que la delegación iraní está encabezada por el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, mientras que por Estados Unidos participan el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, cercano al presidente estadounidense.
Antes del inicio formal de la ronda, Araqchí tuvo un encuentro con su homólogo omaní para trasladar la posición de Teherán, de acuerdo a medios oficiales iraníes, la República Islámica presentó una propuesta detallada que, a su juicio, respondería a las preocupaciones internacionales sobre su programa nuclear y abriría la puerta al levantamiento de sanciones.
En otro orden de ideas, desde Teherán, el gobierno ha insistido en que las conversaciones deben centrarse exclusivamente en el ámbito nuclear y en la eliminación de medidas punitivas.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, reiteró en respuesta a diversos cuestionamientos que se han hecho, que su país no busca desarrollar armas atómicas y sostuvo que existe una base doctrinal que impide avanzar en esa dirección, en la misma línea, las autoridades iraníes han defendido su derecho al uso pacífico de la energía nuclear.
Washington, sin embargo, mantiene una posición más amplia, incluso el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que cualquier entendimiento duradero debería incluir no solo límites al enriquecimiento de uranio, sino también restricciones al programa de misiles balísticos iraní. Según funcionarios estadounidenses, el desarrollo de misiles de mayor alcance representa una preocupación adicional para la seguridad regional y para los intereses de Estados Unidos.
El propio presidente Donald Trump ha reiterado públicamente que no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear, aunque ha manifestado preferencia por una salida diplomática.
Paralelamente, su administración ha reforzado la presencia militar en la región con el despliegue de portaaviones, destructores y aeronaves de combate, en lo que ha significado el mayor movimiento de fuerzas en la zona en más de una década.
A pesar de que se de un tercer ciclo de conversaciones, las diferencias de fondo siguen siendo significativas, puesto que mientras Washington exige la suspensión del enriquecimiento de uranio y controles adicionales sobre capacidades militares, Teherán plantea una reducción de su programa nuclear condicionada al levantamiento efectivo de las sanciones económicas que han afectado a la población civil en gran medida.

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