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Irán amenazó con perseguir a funcionarios de EE. UU. e Israel en cualquier parte del mundo

Irán elevó el tono de sus advertencias contra Estados Unidos e Israel y aseguró que perseguiría a sus funcionarios y mandos militares más allá de sus fronteras, incluso durante viajes personales o estancias en lugares de ocio.

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Redacción IFM
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Irán
Foto: sacada de X @IraninMexico

Irán elevó el tono de sus advertencias contra Estados Unidos e Israel y aseguró que perseguiría a sus funcionarios y mandos militares más allá de sus fronteras, incluso durante viajes personales o estancias en lugares de ocio.

De acuerdo a lo que se conoció, el pronunciamiento fue hecho por el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, Abolfazl Shekarchi, quien afirmó que su país mantenía bajo vigilancia a comandantes, pilotos y soldados de ambos países. Según indicó, a partir de ese momento estos no tendrían garantías de seguridad ni siquiera en espacios turísticos o centros de entretenimiento en distintas partes del mundo.

Tras los ataques adelantados por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, donde murieron alrededor de 1200 personas, incluyendo más de 100 niñas, en el Oriente Medio se ha dado una creciente escalada de ataques militares con la participación de estos tres países. 

Incluso, uno de los hechos más recientes fue la muerte de Ali Mohammad Naini, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, quien falleció como consecuencia de ataques aéreos en Teherá, quien había ocupado cargos clave en el área de comunicaciones y propaganda, y era considerado una figura relevante dentro del aparato estratégico del régimen.

Posteriormente, también fue asesinado Ali Larijani, una de las figuras más influyentes del país y considerado un estratega clave dentro de la estructura de poder tras la muerte de Khamenei. 

En paralelo, autoridades israelíes aseguraron que las ofensivas habían debilitado de manera significativa la capacidad militar iraní, incluyendo su infraestructura naval y aérea, e incluso pusieron en duda su capacidad para producir misiles balísticos. 

Sin embargo, Irán sostuvo que, pese a los ataques recibidos, mantenía operativa su capacidad militar y rechazó las afirmaciones de un debilitamiento estructural. Las autoridades iraníes aseguraron que la producción de misiles continuaba activa incluso en medio de la guerra y que no existían problemas relevantes en su almacenamiento ni en el desarrollo de armamento.

En esa línea, el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, afirmó que los adversarios del país debían ser privados de su seguridad, en un mensaje que reforzó la postura de confrontación del régimen.

Además, desde Teherán se proyectó una imagen de resistencia institucional, al señalar que su estructura política y militar tenía la capacidad de adaptarse y reemplazar rápidamente a los altos mandos afectados por los ataques, lo que, según analistas, limitaría el impacto estratégico de las ofensivas en su contra.

En otro orden de ideas, analistas internacionales advirtieron que la estrategia de eliminar a altos mandos, conocida como “decapitación” del liderazgo, podría no ser suficiente para debilitar estructuralmente a Irán. Señalaron que el país contaba con una amplia capacidad institucional y cuadros preparados para reemplazar rápidamente a los líderes caídos, lo que limitaría el impacto de estas acciones a largo plazo.

Además, expertos también alertaron que la eliminación de figuras clave podría resultar contraproducente, dependiendo de quiénes asumieran el poder, ya que podría derivar en posturas más radicales o en una intensificación del conflicto y una solución pacífica mucho más lejana.

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