(INVESTIGACIÓN) Auge de la industria pornográfica en Medellín: Historias desde dentro y las diferencias dentro de la industria para adultos
Medellín, la ciudad que ha sido ejemplo de transformación en América Latina, está experimentando un crecimiento sin precedentes en una industria poco asociada con sus esfuerzos de renovación: la industria pornográfica. Mientras las autoridades locales promueven una imagen de ciudad innovadora, moder
Medellín, la ciudad que ha sido ejemplo de transformación en América Latina, está experimentando un crecimiento sin precedentes en una industria poco asociada con sus esfuerzos de renovación: la industria pornográfica. Mientras las autoridades locales promueven una imagen de ciudad innovadora, moderna y amigable para el turismo y los negocios, los estudios de producción de contenido erótico y pornográfico se multiplican, obteniendo reconocimiento en el ámbito internacional. Este fenómeno desafía los esfuerzos oficiales por desmarcar la ciudad de su oscuro pasado vinculado al narcotráfico, la violencia y la explotación sexual, planteando importantes dilemas sociales, económicos y éticos.
Karla*, una joven que ha encontrado su camino en esta creciente industria, ofrece una perspectiva desde dentro. Ella narra cómo Medellín, ciudad de gente cálida y espíritu pujante, ha visto el establecimiento de numerosos estudios de producción pornográfica, muchos de los cuales participan en ferias internacionales y han ganado premios por sus producciones.
Curiosamente, según Karla, los estudios más destacados en la ciudad están liderados por mujeres que hicieron carrera en el extranjero y han regresado a Medellín para establecer sus propios negocios. “Es rentable porque cobramos en dólares y euros, y nuestras producciones llaman la atención porque, para el mercado internacional, las mujeres de Medellín son vistas como calientes y exóticas”, señala. Además, subraya que plataformas como OnlyFans han sido claves para impulsar la carrera de muchas chicas, aunque diferencia entre la industria pornográfica y los estudios de cámaras web, asegurando que no son lo mismo y operan de manera distinta.
Mientras que el enfoque de las autoridades locales está centrado en presentar a Medellín como un destino para el turismo responsable, el auge de la industria pornográfica presenta una contradicción. Federico Gutiérrez, el alcalde de la ciudad, se pronunció recientemente en el Channel 4, un medio británico, en un reportaje que fue titulado “Medellin: Inside the sex tourism capital of Colombia” (Medellín: dentro de la capital del turismo sexual de Colombia) y donde califican a Medellín como “la ciudad del pecado”.

En sus declaraciones, Gutiérrez insistió en que no existe un “turismo sexual” en Medellín, sino que lo que realmente se presencia es explotación sexual, en particular de niños y adolescentes, y que la prioridad es acabar con estas prácticas. En el reportaje, Fico deja ver que está dándolo todo por contrarrestar este flagelo.
Sin embargo, Karla y otros miembros de la industria, como Carlos*, un joven camarógrafo, rechazan esta vinculación entre la industria pornográfica y la explotación en las calles. Para ellos, se trata de negocios separados. “Aquí en los estudios todos son mayores de edad, no usan menores ni se hace nada ilegal. Pagan bien, más que en otros trabajos, y no estamos haciendo daño a nadie”, explica Carlos, quien también considera que existe una gran hipocresía social en torno a su profesión. “Es curioso cómo la gente se escandaliza por el porno, que es amor, pero no tienen problema en consumir películas violentas llenas de asesinatos. Es una doble moral”, añade.
Los Primeros Pasos en la Industria: De Webcams a Producción Profesional
La historia de Karla es reveladora en cuanto a los caminos que siguen muchas mujeres jóvenes en Medellín para ingresar a esta industria. Cuenta que empezó cuando aún estaba en el colegio y necesitaba dinero para sobrevivir. “Una amiga me llevó a una casa en Envigado, donde había un montón de niñas con computadoras haciendo shows para hombres extranjeros. Te daban propinas o tips que se convertían en dinero, pero las jornadas eran larguísimas y el estudio se quedaba con casi todo”, recuerda.

Su verdadero salto a la industria profesional lo dio cuando una chica la contactó una noche para ofrecerle grabar una escena en un estudio. “Era más seguro, la directora del estudio era una chica y el pago era en efectivo. Decidí intentarlo y desde entonces estoy en esto”, comenta. Karla sabe que exponerse ante las cámaras puede marcar su reputación socialmente, pero también señala que “nadie en mi barrio sabe lo que hago porque la gente aquí no consume estos contenidos. Todo va para el extranjero”.
El relato de Karla refleja la expansión de una industria que, aunque permanece en las sombras, está creciendo rápidamente. Medellín, con su vibrante cultura y sus paisajes exuberantes, se ha convertido en un atractivo escenario para producciones eróticas y pornográficas. Los estudios utilizan desde parques naturales como Arví, hasta espacios icónicos como las cabinas del Metrocable o las terrazas de edificios con vistas espectaculares de la ciudad. “Los escenarios que ofrece Medellín son perfectos para atraer al público internacional. A los extranjeros les encanta ver a mujeres latinas en estos entornos exóticos”, asegura Karla.
Diferencias entre la Industria Pornográfica, las Cámaras Web y el resto de negocios del Clúster
Uno de los puntos que Karla insiste en aclarar es la diferencia entre la industria de las cámaras web y la industria pornográfica profesional. Mientras que las cámaras web consisten, según ella, en shows en vivo que las chicas realizan desde estudios o sus casas para clientes en plataformas online, la pornografía profesional involucra una mayor inversión en producción, con guiones, dirección cinematográfica y distribución en plataformas de pago internacional. “Las cámaras web son una entrada, pero la pornografía profesional es algo completamente diferente. Aquí hay más estructura y los pagos son mejores”, explica.
Carlos, por su parte, destaca que Medellín aún tiene mucho camino por recorrer para convertirse en un verdadero epicentro de la industria pornográfica. “En ciudades como Los Ángeles o Budapest, ya es normal que la industria del porno sea parte de la economía. Aquí todavía estamos muy atrasados, hay mucho tabú y la gente es muy intolerante”, comenta. Sin embargo, asegura que la calidad del contenido que producen en Medellín está al nivel de las grandes ciudades del mundo. “Nos falta infraestructura y menos mojigatería, pero en cuanto a talento, no nos quedamos atrás”, añade.

Pero las diferencias son marcadas, no solo entre webcam e industria pornográfica, sino entre estas y las modelos de Onlyfans y otros productos de la industria del erotismo.
El Concejal Andrés “el Gury” Rodríguez, fue uno de los promotores de la creación en el Concejo, de la Secretaría de Turismo y explica que sería atrevido afirmar que, el que Medellín sea visto en el exterior como una ciudad de turismo sexual, sea responsabilidad de la industria pornográfica.
Para Rodríguez, el tema es muy amplio y de difícil abordaje porque “una persona que trabaje en algún eslabón de la industria no se puede meter en la bolsa de prostitución, porque una cosa es tener cuenta en Onlyfans y eso no significa que sea prostituta. Las cámaras web, por ejemplo, están tributando y todo eso es diferente a quienes trabajan en producciones pornográficas”. Señala además el concejal, que una cosa es la industria porno, otra la prostitución, otra las redes sociales eróticas, otra las películas, otro el entretenimiento erótico”.
Lo que sí es claro que todo el “entretenimiento para adultos” pareciera ser parte de una cadena de producción que funciona como un Clúster. Juan* un empresario de este sector que tampoco quiso ser identificado por su nombre propio, calcula que a Colombia le entra anualmente un promedio de 5 billones de pesos en monetización de cuentas de Onlyfans, webcam, producciones porno, entre otras. Según sus estimativos, este dinero muchas veces entra a cuenta gotas desde cuentas en el extranjero en donde muchas de las modelos tienen que hacer que les depositen su dinero, como en Miami o Panamá.
Juan señala que dentro de “la cadena productiva de la industria para adultos”, como la llama, están desde las empresas de juguetes eróticos, hasta los moteles, pasando por estudios de webcams y estudios de producción porno, además de quienes en su propio negocio tienen redes sociales o quienes prestan servicios sexuales. “Esto es una realidad y en Medellín, lo quieren desconocer”.
En la segunda parte de esta investigación, espere conocer las cifras y si existen planes de regulación a la actividad.
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