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(ESPECIAL DE NAVIDAD 2025): El simbolismo de los animales en el pesebre ¿Cuál debe ser su ubicación?

Durante la Navidad, el pesebre continúa siendo uno de los elementos centrales en la celebración de miles de hogares, iglesias y espacios públicos. Esta representación del nacimiento de Jesús reúne figuras humanas y animales que, más allá de su función decorativa, tienen un significado específico den

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Redacción IFM
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(ESPECIAL DE NAVIDAD 2025): El simbolismo de los animales en el pesebre ¿Cuál debe ser su ubicación?

Durante la Navidad, el pesebre continúa siendo uno de los elementos centrales en la celebración de miles de hogares, iglesias y espacios públicos.

Esta representación del nacimiento de Jesús reúne figuras humanas y animales que, más allá de su función decorativa, tienen un significado específico dentro de la tradición cristiana y una ubicación determinada en la escena.

El pesebre recrea el nacimiento de Jesús en Belén y remite a un relato de origen humilde. Su instalación busca recordar ese momento a través de una escena sencilla, en la que se destacan María, José, el Niño Jesús y algunos animales asociados al relato bíblico y a la tradición posterior.

Esta costumbre se consolidó en el siglo XIII, cuando San Francisco de Asís promovió una representación visual del nacimiento basada en los textos sagrados, incorporando figuras humanas y animales para facilitar su comprensión entre los fieles.

Desde entonces, el uso del pesebre se extendió en distintas regiones, conservando elementos comunes. Incluso el Vaticano, en su montaje anual en la Plaza de San Pedro, mantiene una versión sobria que incluye únicamente las figuras esenciales, entre ellas el buey y el burro, junto al pesebre donde reposa el Niño Jesús.

Uno de los animales más representativos es el buey. En la tradición cristiana, se le atribuye un papel de acompañamiento durante la noche del nacimiento, asociado a la idea de abrigo y protección. Su presencia también se relaciona con el trabajo constante y el servicio. Por esta razón, suele colocarse cerca del pesebre, generalmente a un costado y orientado hacia el Niño Jesús.

La mula o el burro comparte una ubicación similar. Este animal simboliza la humildad y la vida sencilla, elementos recurrentes en la narrativa cristiana sobre el nacimiento de Jesús. Al igual que el buey, se ubica cerca del pesebre, formando parte del entorno inmediato del recién nacido.

El cordero es otra figura frecuente. Dentro de la tradición bíblica, representa el sacrificio y se asocia directamente con Jesús, denominado en los evangelios como el “Cordero de Dios”. En el pesebre, su presencia remite a ese significado y suele colocarse en las cercanías del Niño Jesús o en la entrada del establo, como parte del conjunto que rodea la escena central.

En algunas representaciones se incluye la paloma, símbolo del Espíritu Santo según el relato del bautismo de Jesús. Este animal también se vincula con la idea de paz. A diferencia de los otros, su ubicación no es a nivel del suelo, sino en la parte superior del pesebre o sobre la estructura, reforzando su carácter simbólico.

La disposición de estos animales responde a una tradición que busca conservar el sentido original del pesebre, manteniendo una escena ordenada y coherente con su significado religioso durante la celebración navideña.

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