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Importación de gas: Causa revuelo político

La reciente entrada de gas importado en Colombia, después de 45 años de autosuficiencia, generó fuertes reacciones en el ámbito político, especialmente de la oposición, quienes lo consideran un retroceso en la soberanía energética del país durante el Gobierno de Gustavo Petro.

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Redacción IFM
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Importación de gas: Causa revuelo político

La reciente entrada de gas importado en Colombia, después de 45 años de autosuficiencia, generó fuertes reacciones en el ámbito político, especialmente de la oposición, quienes lo consideran un retroceso en la soberanía energética del país durante el Gobierno de Gustavo Petro.

El anuncio de TPL Gas, filial de TPL Energía, detalló que, a partir del 1 de diciembre, comenzó a suministrar gas natural licuado (GNL) a ocho empresas colombianas para cubrir la creciente demanda del recurso.

Esta importación, que se realiza a través de la planta regasificadora de SPEC en Cartagena, tiene como objetivo evitar posibles desabastecimientos, dado que las proyecciones del mercado indican un déficit del 8.2% de la demanda total para 2025, que podría llegar al 20.6% en 2026.

La importación de gas, luego de más de cuatro décadas de autosuficiencia, ha provocado críticas de sectores políticos, quienes acusan al gobierno de no ser capaz de garantizar el suministro nacional de este recurso.

Enrique Gómez Martínez, excandidato presidencial y director del partido de Salvación Nacional, lamentó que el país dependa ahora de la importación, a pesar de contar con recursos naturales bajo el suelo colombiano. “Urge la unidad política”, señaló, refiriéndose a la necesidad de un cambio en las políticas energéticas para asegurar la soberanía en los próximos años.

Así mismo, Gómez, tras el anuncio de Canacol y el descubrimiento de un nuevo yacimiento, cuestiona que el gobierno actual y sus ideologías permitan el uso de este recurso.

Por su parte, el representante a la Cámara, Juan Espinal, del Centro Democrático, también criticó duramente las decisiones del Gobierno. Según él, Colombia está transitando un camino hacia la «pobreza energética» por las políticas adoptadas por la administración de Petro.

«Abandonamos la producción de gas natural para depender de importaciones, lo que aumentará las tarifas, especialmente para los estratos más bajos», expresó Espinal, quien advirtió que Colombia podría enfrentar problemas similares a los de algunos países europeos que dependen de fuentes de energía externas.

Por otro lado, la presidente de Naturgas, Luz Stella Murgas, indicó que «el gas barato para Colombia se acabó. Esto debido al ingreso al mercado de gas importado que es más costoso que el que producimos en Colombia y gradualmente, como año a año, va a ir habiendo un faltante de gas en firme -que no lo vamos a poder llenar 100% con el nacional- van a incrementarse las cantidades de importación”.

Así las cosas, “paulatinamente, el gas que, en promedio lo vendíamos a US$6 va a ir posicionándose a paridad de importación, afectando todas las demandas. ¿Por qué? Porque lo que no puede suceder es que, en el caso de los productores, les obligue la regulación, si eso se llegase a pensar, a que vendan a un precio menor al que está en el mercado”.

Dicho en otras palabras, el mercado, así se quisiera imponer con una norma que a los hogares se les venda el gas a un precio (como el resto del mercado va a ir a paridad de importación), “sería casi como decir subsidie el gas a hogares porque se vendería a un precio inferior al que se negocia en el mercado”.

A pesar de las críticas, el ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, defendió la importación como una medida preventiva, destacando que el gas importado solo se usará en caso de que la demanda supere la oferta interna.

Según el ministro, Colombia sigue priorizando la producción nacional y la importación se mantiene como una solución de respaldo, sin que se vea afectada la soberanía energética del país.

Este giro en la política energética abre un nuevo capítulo en el debate sobre el futuro de la industria del gas en Colombia, con el Gobierno en defensa de sus medidas y la oposición exigiendo un cambio de rumbo para evitar que el país se vea obligado a depender de otros para garantizar el abastecimiento energético.

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