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(OPINIÓN) Puño cerrado en alto. Por: Héctor Quintero Arredondo

Nunca en Colombia un presidente y su camarilla, se habían retirado del congreso luego de una instalación de sesiones, levantando – a la manera marxista su puño cerrado, agresivo y amenazante. Ese gesto lo recordamos en Lenin, el primer constructor de regímenes comunistas, en Stalin, el asesino

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Puño cerrado en alto. Por: Héctor Quintero Arredondo

Nunca en Colombia un presidente y su camarilla, se habían retirado del congreso luego de una instalación de sesiones, levantando – a la manera marxista su puño cerrado, agresivo y amenazante. Ese gesto lo recordamos en Lenin, el primer constructor de regímenes comunistas, en Stalin, el asesino de 40 millones de rusos, en Castro el peor dictador del Caribe que por casi sesenta años llenó de oprobio a su pueblo, en el drogadicto de Nicaragua y en los dos peores venezolanos que haya tenido que soportar el Bravo Pueblo. Todos quedamos notificados.

Por capítulos, varias veces hemos pensado que vivamos lo peor: el indulto del M-19, los acuerdos de paz con paracos y desmovilizados que al otro día vistieron brazaletes diferentes, el pacto de paz con guerrilleros de la FARC que siguen activos, ensangrentando el territorio colombiano.

A los que levantan el puño amenazante les ha dado dividendos asustar, amedrentar, violar, torturar y disparar; ahora amenazan con disgregar la unidad nacional a favor del cartel venezolano. Pero somos muchos los que resistiremos y no nos atemorizaremos ante el grosero gesto.

La hora es para organizarnos en sociedades democráticas que no esperen mesías, que agiten, escojan bien, tomen banderas y no sufran de temblores. Con Córdova: “soldados, armas a discreción, pazo de vencedores”.

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