(OPINIÓN) Los pecados compartidos. Por: Héctor Quintero Arredondo
Hasta los que tienen algunos pecados, se muestran partidarios de ejercitar una campaña, para erradicar la corrupción. Incluso yo he propuesto que se acaben las contralorías y pasemos a un sistema nuevo. Pero el flechazo de hoy, va para otro blanco.
Hasta los que tienen algunos pecados, se muestran partidarios de ejercitar una campaña, para erradicar la corrupción. Incluso yo he propuesto que se acaben las contralorías y pasemos a un sistema nuevo. Pero el flechazo de hoy, va para otro blanco.
En los primeros cantos de Olmedo y Pinilla, emerge con claridad, que, en aprovechamiento del inmenso poder financiero, del central presidencialismo, “el conclave”, cuyos integrantes van destapándose, dispusieron de billones y que la punta de iceberg, vale $380.000 millones de pesos. Hasta aquí, está claro que los sujetos activos fueron perversos integrantes del sector público.
Pero, lograr el sobreprecio necesario para poder recoger el botín para los que iban a venderse, la manera de facturar para lograrlo, el régimen —que debió ser excepcional – para recibir los pagos, las ganancias en un negocio en donde solo hubo un oferente —el de la marca DAF- en condiciones favorables para él, en especial, en garantías y experiencia en ensamblajes, el movimiento de una suma de dinero importante, la tecnología china; permiten pensar que en algún punto del hipotético “iter crimines”, hubo un poderoso encuentro de fuerzas provenientes de los sectores público y privado, que es necesario conocer.
El respetable sector privado, que tanto hace por Colombia, tiene que examinarse, porque sin su concurso, es imposible combatir la corrupción.
¿Habrá que construir un código de ética? ¿Refinar la afiliación gremial? ¿Profundizar las veedurías?
Al escribir esta columna, vino a mi mente el recuerdo de la bella poesía de Sor Juana Inés de La Cruz, la gran mexicana, que en dos estrofas de uno de sus cantos y teniendo por centro a la mujer, puede ajustarse, —de manera precisa— a nuestro planteamiento sobre la corrupción.
Hombres necios que acusáis
A la mujer sin razón
Sin ver que sois la ocasión
De lo mismo que culpáis.
¿O cuál es más de culpar?
Aunque cualquier mal haga:
La que peca por la paga,
¿o el que paga por pecar?

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