Tras semanas de intensas negociaciones y una incertidumbre que mantenía en vilo a la hinchada verdolaga, se ha confirmado la noticia más esperada del mercado de pases: Alfredo “El Búfalo” Morelos se queda en casa. Atlético Nacional habría llegado a un acuerdo definitivo con el Santos de Brasil para adquirir el 60% de sus derechos federativos por una cifra cercana a los 2,3 millones de dólares.

Esta operación no es solo un movimiento contable; es una declaración de intenciones por parte de la directiva antioqueña. Con la firma de un contrato por tres años, el club garantiza la permanencia de un delantero que ha demostrado estar en una dimensión distinta dentro del rentado local.
Para que este acuerdo llegara a buen puerto, se alinearon dos factores fundamentales. El primero, y más determinante, fue el deseo inquebrantable del jugador. Morelos, oriundo de Cereté, Córdoba, ha encontrado en Medellín el ecosistema perfecto para desplegar su potencia y jerarquía, sintiéndose nuevamente valorado como la pieza angular de un proyecto deportivo.

El segundo factor llegó desde tierras brasileñas con un tinte de «efecto dominó». La reciente contratación de la superestrella Gabriel Barbosa “Gabigol” por parte del Santos, cerró definitivamente las puertas a un posible retorno del cordobés al club de Pelé. Ante la sobrepoblación de atacantes de élite en el equipo de Vila Belmiro, las condiciones se tornaron favorables para que Nacional acelerara la compra de su ficha.
Las estadísticas no mienten y justifican la millonaria inversión. Morelos no solo ostenta el rótulo de máximo goleador de la institución en el presente ciclo, sino que, de manera sorprendente para un «nueve» de área, se ha consolidado como el mayor asistidor del equipo. Su capacidad para pivotear, arrastrar marcas y habilitar a sus compañeros lo convierte en un atacante integral, un «jugador total» que potencia a quienes lo rodean.
Con su continuidad asegurada, el cuerpo técnico puede respirar tranquilo. Nacional no solo mantiene su pólvora intacta para la liga local, sino que envía un mensaje de autoridad de cara a su participación en la Copa Sudamericana. Hay goles, hay potencia y, sobre todo, hay «Búfalo» para rato en el Atanasio Girardot.



