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Sí, sí, ¡Colombia!

Con ganas, con pundonor, con amor por la camiseta, con sudor y con lágrimas, así se resume el paso a la final de la Copa América. Al frente, un señor rival, que demostró su favoritismo durante toda la Copa, con un técnico como Bielsa, con jugadores con recorrido. Pero con todo y eso, la tricolor [&h

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Redacción IFM
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Sí, sí, ¡Colombia!

Con ganas, con pundonor, con amor por la camiseta, con sudor y con lágrimas, así se resume el paso a la final de la Copa América.

Al frente, un señor rival, que demostró su favoritismo durante toda la Copa, con un técnico como Bielsa, con jugadores con recorrido. Pero con todo y eso, la tricolor se paró de frente y le dijo: Al son que me toque bailo.

Cuando hubo que tocar se tocó, y cuando hubo que meter se metió. La expulsión infantil de Daniel Muñoz y la lesión de Richard Ríos, complicaron los planes, pues fueron 45 minutos de un ataque furioso de Uruguay, el cual por momentos permeó la defensa colombiana y cuando eso pasó, Camilo Vargas respondió o el palo les dijo no.

Pero a pesar de aguantar contra las cuerdas, Colombia logró estar muy cerca de aumentar el marcador, ambas en los pies de Matheus Uribe. El primer remate se fue desviado y el segundo a escasos minutos de terminar el encuentro, en el mano a mano, el portero rival achicó y el balón se estrelló rebeldemente contra el horizontal.

El reloj parecía correr muy despacio, los segundos fueron eternos, hasta que por fin el árbitro mexicano decretó el final y la euforia se apoderó de todo un País y por su puesto de los jugadores. Se viene Argentina y hay unas ganas enormes de ganarles la Copa. El domingo podría ser un día histórico para Colombia.

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