(OPINIÓN) Las condecoraciones, honor y gloria para quienes las han ganado y merecen. Por: François Roger Cavard M
Fiel a su pérfido comportamiento, el aún impune CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD Petro Urrego aprovechó de manera rastrera que cada 05 de noviembre en Colombia rendimos tributo y conmemoramos con infinita gratitud la creación de nuestra GLORIOSA POLICÍA NACIONAL para, durante tan importante celebración, t
Fiel a su pérfido comportamiento, el aún impune CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD Petro Urrego aprovechó de manera rastrera que cada 05 de noviembre en Colombia rendimos tributo y conmemoramos con infinita gratitud la creación de nuestra GLORIOSA POLICÍA NACIONAL para, durante tan importante celebración, tratar de legitimar el sanguinario, fracasado, criminal, destructivo, fratricida, atroz e inútil trasegar de esa derrotada pandilla narcoparamilitar de la izquierda colombiana m-19.
Borracho de impunidad y creyéndose intocable, este usurpador de la Presidencia de Colombia Petro Urrego quiso perfumar la fétida VERDAD de ese M-19 al cual pertenece.
En otro infructuoso e ilegítimo intento por lograr tan imposible propósito, se le ocurrió juntar en un mismo lugar a los honorables uniformados de nuestra INSIGNE FUERZA PÚBLICA y a sus familias, con esas repudiadas lacras del M-19 que ahora también tienen infiltrada la Unidad Nacional de Protección (UNP). Para ello, optó por “condecorar”, en una misma ceremonia y al lado de honorables, preparadas, probadamente capaces y valiosas personas, a algunos de los asesinos, secuestradores, y reclutadores de menores del M-19.
Sin entrar en mucho detalle por ahora, pero comprometido con exponer y sancionar a todos los cómplices responsables de la irregularidad cometida, creo firmemente que esas baratijas regaladas entre asesinos y secuestradores no tienen legitimidad ni legalidad alguna. Me explico, y para ello empezaré por las cualidades humanas que conforme a la normatividad vigente deben reunir quienes reciban verdaderas condecoraciones.
Las condecoraciones que concede un legítimo Poder Ejecutivo en Colombia debe tener como receptores a funcionarios, a empresarios, y a deportistas, así como a distinguidas personalidades de la vida política, social y cultural de nuestro país, y en ninguna de estas categorías encajan, ni esas improductivas pestes reclutadoras de menores del M-19 “condecoradas”, ni el usurpador de la Presidencia que les colgó esas baratijas.
El protocolo que se debe seguir para evaluar, seleccionar y entregar condecoraciones válidas a alguien digno de ser exaltado, empieza porque un “Consejo” existente para cada Orden (condecoración) que se vaya a entregar, debe proponer al potencial distinguido quien será evaluado minuciosamente por su ejemplar proceder y desempeño, para finalmente decidir si se le concede o no tal reconocimiento. Hay que investigar si hubo cómplices detrás de toda esta payasada de “laurear” a esos aún impunes GENOCIDAS del M-19, o si se trató simplemente de otra ilegítima y caprichosa fantasía que tuvo a bien permitirse el usurpador de la Presidencia. Igual, en Derecho “todo se deshace como se hizo”, y para descubrir verdades, nada como el tiempo.
Entonces, aprovechando lo sucedido hoy, voy a extenderme más de lo normal en esta columna para ilustrar un poco acerca de la vulgaridad detrás de lo hoy pretendido por aún impunes CRIMINALES DE LESA HUMANIDAD al “condecorarse” entre ellos. Ojo, no es una opinión, se trata de datos.
Empecemos por arrojar absoluta claridad histórica en que el “homenajeado” M-19 del aún impune CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD Petro Urrego, tiene una gran diferencia con el fratricida proceder de sus hermanos mayores, los psicópatas nazis del partido nacionalsocialista obrero alemán: Los nazis empezaron a tener poder político en Alemania a partir de 1933, y una vez en el poder y hasta tanto fueron derrotados por los Aliados en 1945, cometieron todas esas suficientemente documentadas atrocidades contra sus semejantes que marcaron un antes y un después en la proclamación y en la defensa de los Derechos Humanos a nivel mundial.
En cambio, Petro Urrego, su M-19, y todos los demás aún impunes narcoparamilitares de la izquierda colombiana fueron puestos en el poder después de haber superado en barbaridad y fiereza las atrocidades cometidas por sus hermanos mayores los nazis.
Para que el lector pueda hacerse a una idea de lo inaceptable que es lo que está sucediendo en Colombia desde hace casi 50 años cuando comparado con el proceder de los nazis, una vez en el poder fueron tales los niveles de salvajismo y de barbarie desplegados por los nazis contra otros seres humanos, que a partir de esa tragedia y durante el último siglo, la humanidad se vio obligada a proclamar más de veinte (20) instrumentos para defender los Derechos Humanos y para castigar severamente a quienes los violaran.
Caso contrario sucedió con los derrotados narcoparamilitares de la izquierda colombiana M-19: Estos degenerados fueron puestos en el poder no obstante haber cometido, y seguir cometiendo, crímenes iguales a los cometidos por los nazis, pero con unos raseros de salvajismo, de barbarie, de sistematicidad y de impunidad superiores a los de los nazis.
Sin importar la probada capacidad corruptora que tienen Petro Urrego, sus camaradas de las izquierdas colombiana e iberoamericana, y sus cómplices, para hacerse a apoyos, para traficar amnistías, indultos, perdones totales y leyes de punto final, para comprar legalidad, para cohechar leyes, para alienar verdades, para adquirir premios y reconocimientos, para condecorarse entre sí, para lavar activos, y hasta para enajenar conciencias a lo largo y ancho del planeta, lo cierto es que ni la LEY, ni la VERDAD, ni la JUSTICIA están de su lado.
Estos sujetos no podrán jamás torcer lo suficiente estos pilares de la convivencia para favorecerse eternamente con atroz impunidad, por lo que su fragilidad jurídica es absoluta y el desmonte de su repugnante y torcido andamiaje inminente.
La contundencia de la VERDAD acerca de su criminal proceder, así como la existencia de preceptos, convenios, leyes, convenciones, protocolos y demás normatividad internacional conocida como el Derecho Internacional Humanitario (DIH), que claramente establece como se debe aplicar JUSTICIA a los responsables de cometer atrocidades, serán implacables y determinantes para demoler el infame armazón sobre el que está apoyado Petro Urrego.
Arrasar con la atroz estructura que soporta la impunidad que hasta ahora ha beneficiado a Petro Urrego tiene el éxito garantizado por cuanto es justamente esa atroz impunidad de la que viene disfrutando la que le condena.
A Petro Urrego, a todo lo que él representa, y a todos sus infames cómplices, pronto se les acabará su macabra impunidad pues ya han sido expuestos y denunciados penalmente a nivel internacional y en Colombia.
La VERDAD expuesta en la DENUNCIA PENAL INTERNACIONAL (DPI) que tengo radicada en naciones de 4 continentes y traducida a seis (6) idiomas, es tan contundente como innegable e inocultable. Esta única VERDAD acerca del atroz y del aun impune criminal proceder de esa caterva de infames del M-19 obligará a que, para efectos de hacer JUSTICIA en estricto e inflexible cumplimiento de la LEY, se les aplique y se les castigue con la severidad que ordenan y exigen tanto el “ius cogens”, como el Derecho Internacional Humanitario (DIH), el Derecho Penal Internacional (DPI), la Jurisdicción Universal, y la Constitución Política de Colombia.
¿A qué obedece que no obstante y lo evidente de su criminal, miserable y destructivo proceder, Petro Urrego esté ahora ocupando la primera Magistratura de Colombia? A dos razones, creo yo: Primera, porque la ilusión de la paz ha sido una perversa y multimillonaria gran estafa que ha hecho macabra carrera en Colombia durante los últimos cuarenta (40) años.
Segundo, porque nunca se había denunciado penalmente, ni a nivel nacional, ni mucho menos a nivel internacional, la inocultable e insaneable condición jurídica que tiene este sujeto de ser un aún impune CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD, un aún impune GENOCIDA, un aún impune CRIMINAL DE GUERRA, y un aún impune criminal RESPONSABLE DE COMETER INFRACCIONES GRAVES CONTRA EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO (DIH).
Aunque durante las últimas cuatro (4) décadas los niveles de criminal corrupción alcanzados por quienes han ocupado altos cargos en los tres (3) poderes públicos de Colombia parece no tener límite, en mi opinión la mayor y la más infame de todas las estafas que de manera sistemática nos han hecho estos sujetos a los colombianos de bien, la integran absolutamente todas las tan inútiles como humillantes y costosas “iniciativas de paz” en las que nos siguen embarcando. Nada prueba más lo anterior que la usurpación que de la Presidencia de la República ha hecho el aún impune CRIMINAL DE GUERRA Petro Urrego.
Claro que también están los números para acreditar lo dicho líneas atrás. Cuando en 1989 se firma el tal “acuerdo de paz” con el M- 19, “acuerdo de paz” cuyo beneficio de indulto ninguno de esos derrotados degenerados solicitó y por lo tanto no les fue concedido, existían en Colombia un total de siete (7) pandillas narcoparamilitares de la izquierda colombiana, a saber, M-19, Farc, EPL, ELN, Quintín Lame, frente Ricardo Franco, y PRT. Entre todos estos reducidos “ejércitos del pueblo”, con todo y sus tales “redes de apoyo” urbanas y rurales, no sumaban los 5,000 criminales a su haber. Esto era lo que había en 1989.
Ahora, en el 2024, ha probado ser tan fracasado ese envilecido cuento de claudicar la institucionalidad, de renunciar al imperio de la LEY, de desdeñar la VERDAD, y de prostituir la JUSTICIA con tal de cubrir con impunidad y lavar las mal habidas fortunas de pedófilos “revolucionarios” de la izquierda colombiana, que en Colombia pasamos de tener 7 pandillas de narcoparamilitares de la izquierda colombiana con no más de 5 mil degenerados en sus filas, a tener más de 27 de estas pandillas, integradas por aproximadamente 18 mil asesinos a sueldo.
Esto es lo que se ha “logrado” en Colombia tras cuatro (4) décadas de esa infame y humillante genuflexión que desde los tres (3) poderes públicos colombianos se ha hecho repetidamente ante aún impunes CRIMINALES DE LESA HUMANIDAD, ante aún impunes GENOCIDAS, ante aún CRIMINALES DE GUERRA, y ante aún impunes criminales RESPONSABLES DE COMETER INFRACCIONES GRAVES CONTRA EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO (DIH).
Afortunadamente, tanto el Derecho Internacional Humanitario (DIH), así como la LEY, como la VERDAD, y como la JUSTICIA, no han estado nunca para la venta. Por muchos apoyos, indultos, amnistías, perdones, leyes de punto final, y ahora condecoraciones que logren sacar adelante Petro Urrego y todos los criminales a quienes él representa, bien sea como resultado de intimidaciones, y/o de simpatías, y/o de vendidos togados, legisladores, académicos y periodistas, y/o de tranzados “líderes mundiales”, lo cierto es que nunca podrán comprar a todos los operadores de la justicia ordinaria de todas las naciones libres del planeta donde impera el estado de derecho, y ante las cuales he radicado mi DENUNCIA PENAL INTERNACIONAL (DPI) contra Petro Urrego.
Todo esto lo empecé, lo hago, y lo sacaré adelante en un comprometido empeño por honrar y por corresponder la elevadísima cuota que de entrega, de vidas, de sudor, de dolor, de sacrificio, de sufrimiento y de lágrimas han aportado todos mis hermanos de nuestra GLORIOSA FUERZA PÚBLICA y sus familias. Aunque hoy fueron nuevamente vilipendiados por este vulgar usurpador de la Presidencia de Colombia, sepan ustedes que el HONOR y la GLORIA son exclusivas de ustedes, de todos y cada uno de los intachables, leales, valientes, y sacrificados miembros de nuestra Gloriosa Fuerza Pública, así como de los miembros de sus abnegadas, dedicadas y comprometidas familias. Gracias eternas e infinitas para todos ustedes por todo y por tanto que han hecho, hacen, y estoy seguro seguirán haciendo, por nuestra bella nación. No están solos, y jamás lo volverán a estar.
Nada como la usurpación de la Presidencia de la República de Colombia por parte del aún impune CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD Petro Urrego y su permanencia en ella, para probar que de todas las instituciones que hacen parte de la Nación, y de todas las “personalidades” que siguen de ellas parasitando y enriqueciéndose, la única eximida de toda y de cualquier responsabilidad por semejante aberración es nuestra Gloriosa Fuerza Pública. Han sido ustedes el verdadero cuarto poder, y juro que haré lo que esté a mi alcance para darles este puesto en nuestra institucionalidad Republicana Constitucionalista.
P.D.
Para aquellos “indignados” porque nuestros uniformados no se quieran jugar más la vida por una ciudadanía desagradecida y cobarde, nada como lo padecido por el muy honorable Señor General Jesús Armando Arias Cabrales para ponerles en su sitio.
El Señor General Arias Cabrales asestó el día 06 de noviembre de 1985 los dos (2) más grandes y letales golpes militares y jurídicos jamás recibidos por los degenerados del M-19: En esa misma fecha firmó la condena que inhabilitó de por vida a Petro Urrego para, entre otras cosas, postularse a cargos de elección popular, y horas después lideró el operativo que evitó se tomaran el Palacio de Justicia y dieran un golpe de Estado al progresista y genuflexo Presidente Betacur Cuartas.
¿Y qué recibió a cambio este honorable Señor General? Entre muchas otras infamias, que este ilegítimo e ilegal gobierno que hoy “condecoró” a aún impunes GENOCIDAS del M-19, haya tramitado a comienzos del año 2024, despojarle “… de manera inmediata, oficial y pública la Medalla Servicios Distinguidos en Orden Público (…) y todos los demás reconocimientos que haya recibido como militar después de la retoma del Palacio de Justicia.” ¡Hágame el bendito favor! ¿No lo sabían? ¡Pues entérense, porque si no se despabilan, se amarran los pantalones de una buena vez por todas, y se deciden a enfrentar al ENEMIGO, los que siguen son ustedes y sus familias!

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