(EN VIDEO) Petro: Entre discursos incoherentes y elogios a los paramilitares traicionados
Una vez más, Gustavo Petro vuelve a generar polémica con uno de sus discursos salidos de contexto, esta vez desde Montería, Córdoba, donde, en un evento de entrega de tierras, lanzó afirmaciones desconcertantes y altamente cuestionables.
Una vez más, Gustavo Petro vuelve a generar polémica con uno de sus discursos salidos de contexto, esta vez desde Montería, Córdoba, donde, en un evento de entrega de tierras, lanzó afirmaciones desconcertantes y altamente cuestionables.
El Presidente, con un tono errático que dejó la impresión de estar bajo los efectos del alcohol, hizo un insólito llamado a los paramilitares, asegurando que con él tendrán una «segunda oportunidad» y criticando a quienes, según su versión, los traicionaron al extraditarlos al extranjero.
En palabras del mandatario: “Ese proceso de paz terminó en mi opinión mal. A ustedes los extraditaron. No estaba escrito en el acuerdo de paz. Es decir, quienes los aplaudían considerando héroes, los senadores, los representantes a las cámaras, los grandes propietarios de la tierra en Colombia, los grandes empresarios del país, los cacaos… Los pusieron en un avión encadenados, esposados y se los llevaron a una justicia extranjera. Los traicionaron. Y la paz no se hace con traiciones.”
¿De qué está hablando Petro? Una vez más, el Presidente parece perderse en sus propios discursos, haciendo una curiosa reivindicación de los paramilitares, un grupo que fue responsable de miles de asesinatos, desplazamientos forzados y graves violaciones a los derechos humanos en Colombia.

Un discurso fuera de lugar
Petro, conocido por su habilidad para generar polémicas, parece no entender la gravedad de sus palabras.
En esta ocasión, en lugar de condenar las atrocidades cometidas por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), optó por centrarse en la «traición» que sufrieron cuando fueron extraditados. Este tipo de declaraciones parecen ignorar el dolor de las víctimas y de los colombianos que aún esperan justicia por las masacres, desapariciones y desplazamientos causados por los paramilitares.
El mandatario parece haber olvidado que la paz no solo debe incluir a los victimarios, sino también a las víctimas, que son quienes verdaderamente necesitan reparación y justicia. Al proponer «una segunda oportunidad» para los paramilitares, ¿qué mensaje está enviando Petro a los miles de colombianos que aún sufren las consecuencias de sus acciones?

Elogios a los traidores de la paz
Como si fuera poco y además preocupante es que Petro, en su retórica, parece redibujar la historia a su conveniencia. Según él, aquellos que inicialmente apoyaron a los paramilitares fueron los que, finalmente, los traicionaron al extraditarlos.
Sin embargo, esta afirmación de los hechos ignora el marco jurídico que permitió la extradición de los jefes paramilitares, muchos de ellos responsables de narcotráfico y crímenes atroces.
En el evento y ante la mirada de ciudadanos, Petro tuvo hasta la gallardía de darse abrazos con Mancuso e intercambiar sombreros, en lo que aparentemente fue un acto de disculpas y perdón público por el exjefe paramilitar.
Esta reunión, no solo ofensiva para las víctimas del conflicto, sino también como una muestra de las prioridades distorsionadas del mandatario, quien parece más interesado en revivir fantasmas del pasado que en enfocarse en soluciones reales para el presente.
En lugar de utilizar su plataforma para ofrecer caminos hacia una verdadera reconciliación, Petro sigue enredado en su propia narrativa, donde los victimarios se presentan como traicionados y las víctimas son invisibilizadas.

El Petro que ya conocemos
Este no es el primer discurso de Petro que genera confusión y descontento. Sus constantes comentarios fuera de lugar, su obsesión por reescribir la historia y sus continuas referencias a traiciones y conspiraciones demuestran, una vez más, la desconexión entre el presidente y la realidad del país que gobierna.
Además de sus desconcertantes afirmaciones sobre los paramilitares, Petro aprovechó la ocasión para aplaudir a la recién electa presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por su enfrentamiento simbólico con el rey de España. Petro, al parecer, no puede dejar de mirar hacia fuera mientras Colombia arde por dentro.
Es hora de que Petro deje de lado los discursos vacíos y empiece a gobernar con seriedad, sin desvaríos y con un enfoque real en la construcción de una paz que incluya a todos los colombianos, no solo a los victimarios que buscan una segunda oportunidad.

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