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Emigrar o luchar

Un mes antes de morir, el libertador Simón Bolívar le envió una carta al general Juan José Flores en donde le exponía de manera descarnada la situación de la nueva República.

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Redacción IFM
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Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

Un mes antes de morir, el libertador Simón Bolívar le envió una carta al general Juan José Flores en donde le exponía de manera descarnada la situación de la nueva República. En 1830, La Gran Colombia seguía en medio de disputas internas entre los gobernantes, el país estaba en llamas por los delincuentes, asesinos y criminales que estaban gobernando de facto grandes extensiones, desde el sur en Cauca hasta el norte en lo que hoy es Santander. También expresó su tristeza por el nivel de apatía de las personas ante la situación y decía Bolívar lo siguiente: “Los pueblos son como los niños que luego tiran aquello porque han llorado”

El ADN violento con el cual nació el continente, debido a que fue una guerra cruel y sangrienta desde 1810 hasta 1821, en donde se independizó todo el continente, dejó grandes heridas y unos cacicazgos, que continúan a la fecha. Esa ansia de sangre lo expuso Bolívar a su amigo Flores: “Ni usted, ni yo, ni nadie sabe la voluntad pública. Mañana se matan unos a otros, se dividen y se dejan caer en manos de los más fuertes o más feroces”

Es por ello que los caudillos son tan populares en el continente, las personas no quieren hacerse responsables de sus actos y prefieren que alguien los rescate y que haga efectiva sus ansias de venganza. Un coctel altamente explosivo que conlleva al subdesarrollo del continente, que, siendo inmensamente rico, sigue sumido en la pobreza y las disputas politiqueras.

El libertador, por el cual tengo serios cuestionamientos que serán tema de otro capítulo, le expone a Flores una serie de conclusiones a las que llegó gracias a su trasegar político desde la campaña de independencia hasta la presidencia de la joven república. “Sabe que yo he mandado 20 años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos.” Véanse los terribles vaticinios:

“1°. La América es ingobernable para nosotros.” Gracias a las disputas internas, en la misma carta párrafos posteriores, Bolívar expone que debido a los caciques regionales y delincuentes que gobiernan vastos territorios, los europeos no toman en serio las negociaciones con los suramericanos. Como nota de autor agrego, que gracias a eso que ocurría y que sigue ocurriendo, la inversión extranjera en nuestros países es solo para extraer materias primas y luego llevarlas a los centros de producción en otros países. La situación es sencilla, toman lo que no tienen, pero les da miedo transformarlo en los países latinoamericanos por la altamente volátil situación política y de seguridad que hace demasiado riesgosa su inversión y con una decisión de un cacique de turno pueden hasta ser expropiados.

“2°. El que sirve una revolución ara en el mar.” Aquí Bolívar se desnudó como un revolucionario que siempre fue, una persona que quiso cambiar el establecimiento en su bien propio. Descubrió con los años que su empresa no era la de todos. Muchos solo lo utilizaron para alcanzar sus objetivos particulares y luego lo abandonaron. Eso es lo que siempre ocurre con las personas que mediante la fuerza quieren forzar un cambio a sabiendas que la única forma de hacerlo estable y duradero es mediante el cambio de conducta proveniente de la educación.

“4°. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas.” Quien llega al poder mediante la violencia, muy seguramente caerá por las mismas circunstancias. Ese fue el legado que instauró Bolívar, quien luego de estar como Emperador del Perú, fue derrocado por otro militar con un ejército más grande. Esos son los tiranuelos de los que tanto habla Bolívar. La ciudadanía está hoy votando por ellos para que sean los que rigen su destino. De otra forma, no hay como entender como una persona de la baja calidad de Gustavo Petro sea el presidente de Colombia y que muchos ciudadanos quieran un cambio hacia un Nayib Bukele.

“5°. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos.” Va de la mano con el primer vaticinio. Los europeos nunca más intentaron una conquista de un territorio en donde las personas se acostumbraron a la sangre, la violencia, las armas y la muerte. La vida en el subcontinente americano es desechable, ese fue también otro legado que dejó Simón Bolívar durante su campaña de exterminio para con los españoles.

“6°. Sí fuera posible que una parte del mundo volviera al caos- primitivo, este sería el último período de la América.” Una profecía autocumplida que hoy se observa por todo el territorio nacional de Colombia. Las Farc, el ELN, Los Gaitanistas, El Clan, etc., siembran caos y terror por doquier. No existe la autoridad y mucho menos la justicia. El país está al borde del colapso en manos del exguerrillero presidente y de seguir así, se volverá a la época en donde la supervivencia es la del más fuerte. Más primitivo no podrá ser un país en donde los ciudadanos se tengan que defender de los criminales y del mismo gobierno para poder sobrevivir.

Para los que colocaron atención, en la numeración me salté el número 3, y fue por lo terrible de su significado:

“3°. La única cosa que se puede hacer en América es emigrar.” No es en vano que hoy, el 67% de los colombianos quieran emigrar, irse del país, no volver a Colombia, cerrar los ojos y dejar atrás a su pueblo natal. Se debe hacer una reflexión sobre esa situación, ya que es un grito de auxilio desesperado de los ciudadanos de bien del país.

2 de cada 3 colombianos se quieren ir, entonces, ¿quién se quedará?

Si los ciudadanos no defienden lo que es suyo, esta tierra que los vio nacer, cuna de sus padres, abuelos y futuro de sus hijos, es gracias a que no se han roto las cadenas de la violencia con la cual nació el subcontinente suramericano. Las oportunidades de desarrollo que la naturaleza le otorgó a un espacio rico en todo, por su criminal nacimiento como naciones sigue latente, no permite que sean fuentes de desarrollo y progreso. Sin Seguridad y Justicia las personas no quieren emprender.

Muchos países fueron liberados mediante las armas y la violencia, pero, luego de su independencia supieron dejar atrás ese pasado y se fundaron respetando los derechos naturales de la Vida y la Propiedad. El Estado como garante de las relaciones entre los ciudadanos, no como un padre sobreprotector, sino como un juez que permite el libre desarrollo y que detiene los abusos cuando se presentan. Ese fue el cambio radical que hicieron, dejar la violencia atrás, dejar las ansias de venganza y comenzar a construir un futuro mejor basados en la mejor herramienta que existe para el desarrollo, dejar a las personas libres y en paz. Así la actividad es próspera y frugal.

Es hora de tomar una decisión como ciudadanos que luchan para alcanzar sus sueños, ¿nos dejamos derrotar y abandonamos todo?, o, ¿nos levantamos en contra del mal gobierno y exigimos un cambio de rumbo?

No es posible que ante los escándalos del presidente, de los senadores, de los gobernadores, de los alcaldes y de prácticamente todo el poder en el país, TODOS callen y no se revelen para derrocarlos. No se pide una revolución violenta, se puede hacer con una revolución pacífica en donde los ciudadanos protesten dejando de producir, dejando de pagar impuestos, dejando de laborar en las entidades públicas y sobretodo, dejando de colaborar incumpliendo los dictámenes desde el ejecutivo.

De esa forma un país pobre como la India se liberó de una gran potencia; un país como Chile sacó del palacio presidencial a un tirano y un país como Colombia mediante una desobediencia civil sacó del poder a un dictador.

Emigrar o Luchar, esa es la decisión más trascendental que alguien puede afrontar y el tiempo para decidir es cada vez más corto.

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