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(EDITORIAL) La fetidez de las letrinas… Ese es el ambiente que creó el Pacto Histórico antes de la segunda vuelta

Cuando se piensa en el ambiente electoral antes de la segunda vuelta presidencial, la imagen que llega a la cabeza es de oscuridad y de ruinas. De seguro, si hubiesen planeado emprender la campaña más sucia de la que se tenga noticia en Colombia, no habrían conseguido los resultados siniestros que a

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Cuando se piensa en el ambiente electoral antes de la segunda vuelta presidencial, la imagen que llega a la cabeza es de oscuridad y de ruinas. De seguro, si hubiesen planeado emprender la campaña más sucia de la que se tenga noticia en Colombia, no habrían conseguido los resultados siniestros que alcanzaron.

A dos días de las elecciones, el panorama es un compendio de tropelías contra la ética, la moral y la dignidad de los colombianos. De hecho, eso de «mover un poco los límites éticos», como si eso fuera posible para alguien con principios y valores, demuestra los alcances de los estrategas del Pacto Histórico.

Durante todo este tiempo han querido hacer ver como lícito y legítimo el accionar delincuencial de la funesta banda que encabeza Gustavo Petro Urrego. Para tal fin, sin importar el desgaste para la ciudadanía, han pretendido mostrar como algo bueno el concierto para delinquir que acordaron en La Picota. ¡No, señores! Los condenados por corrupción, homicidio y paramilitarismo no son interlocutores válidos para ninguna campaña, pues ellos le han ocasionado grandes males a la nación. Sentarse a elaborar un acuerdo de «perdón social» solo permite afianzar la convicción de que el crimen paga, algo completamente opuesto a los deseos de los colombianos.

Asimismo, los petrovideos no han sido explicados. Más allá de lanzar cortinas de humo, como el debate que sabían que no se realizaría o la del tren para reemplazar al Canal de Panamá; la convicción que se respira es que la campaña de Petro solo ha tratado de meter debajo de la alfombra, una colección de escándalos de enormes e incalculables proporciones. Es más: los petrovideos deberían ser explicados, con mucha claridad, por los implicados, pues no es concebible que sigan tratando de sepultar la honra y la reputación de las personas, simplemente porque, para esa colectividad de sociópatas, lo único válido es ganar, así gobiernen sobre una pila de cadáveres cuya dignidad y reputación fue asesinada por el petrismo.

No obstante, lo que más indigna es el silencio cómplice por parte de Gustavo Petro y sus conmilitones, sobre la desaparición, tortura y asesinato de Jesús Montano, un líder social de verdad que le plantó cara al narcocomunismo que tiene al departamento del Cauca como una colonia en la que unos cuantos tienen esclavos e indios a su servicio. Esa honradez, adobada con una valentía pocas veces concebible, le costó la vida a Jesús, pues su vida le fue arrebatada por el cálculo totalitario de los grupos armados que se han congregado en torno a Gustavo Petro.

Así las cosas, es difícil respirar el aire cargado de corrupción, de pactos con criminales y de acciones psicopáticas de infamia y calumnia que no son otra cosa que sicariato moral puro y duro. Además, resultará difícil olvidar a Jesús Montano, un hombre con una integridad y una valentía que deberá ser ejemplo para las nuevas generaciones.

Aunque el aire sea prácticamente irrespirable, la realidad es que este país no va a claudicar ante la amenaza de un «Bogotazo 2.0», intimidación que quieren esparcir como gas venenoso, para doblegar a la ciudadanía ante el totalitario terrorista que sueña con ser presidente de la República.

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