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(EDITORIAL) La estafa que representa el sicariato moral del Pacto Histórico

Cuando termine el actual proceso electoral, los colombianos no conoceremos, en detalle, las propuestas y los planes de gobierno de los candidatos. En cambio, seremos «expertos» en las zonas oscuras del ingeniero Rodolfo Hernández, en sus palabras malinterpretadas, en sus malos gestos, en sus pésimas

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Cuando termine el actual proceso electoral, los colombianos no conoceremos, en detalle, las propuestas y los planes de gobierno de los candidatos. En cambio, seremos «expertos» en las zonas oscuras del ingeniero Rodolfo Hernández, en sus palabras malinterpretadas, en sus malos gestos, en sus pésimas expresiones y en todo aquello que le ha sido lanzado, desde el Pacto Histórico, para enlodarlo.

Los videos revelados por Semana, resultan esclarecedores para entender la actual política del petrismo: las reuniones dadas a conocer, no tienen la intención de afinar una propuesta, ni de estudiar la mejor forma de ejecutar una política pública. El objetivo de esos encuentros, con Gustavo Petro a bordo en uno de ellos, es hacer una «lluvia de ideas» para envenenar el ambiente electoral y persuadir a los ciudadanos, mediante la guerra sucia, para que renuncien a votar por Rodolfo Hernández.

En términos jurídicos, calza perfectamente la estrategia del sicariato moral petrista con la definición de estafa en el Código Penal: «El que obtenga provecho ilícito para sí o para un tercero, con perjuicio ajeno, induciendo o manteniendo a otro en error por medio de artificios o engaños…» ¿Alguien puede dudar del provecho que obtiene el Pacto Histórico con las mentiras, falacias, exageraciones, bajezas y falsas noticias que difunden? ¿Acaso Sergio Fajardo, Fico Gutiérrez y ahora Rodolfo Hernández no han sido perjudicados con la estrategia de los comunistas colombianos? ¿Será que los receptores de esa campaña no han incurrido en error, motivados por los artificios y engaños petristas?

De otro lado, es evidente que tampoco les interesa reclutar a los votantes renegados, lo que demuestra que en el Pacto Histórico son conscientes de que su candidato llegó al techo y muy pocos sufragios se deslizarían para favorecerlo el próximo 19 de junio.

La guerra de las bajezas ha sido nuevamente operada en Colombia. Exagerar, desprestigiar e inventar son los verbos convertidos en armas que han sido utilizadas, sin compasión, por los equipos estratégicos de Gustavo Petro. Lo hicieron con Sergio Fajardo. Lo lograron con Federico Gutiérrez. Ahora se han empeñado a fondo para destruir a Rodolfo Hernández.

La ciudadanía no puede incurrir en el error de creer en la guerra sucia, baja y mentirosa que ha planteado el Pacto Histórico como campaña política. De hecho, el país ha registrado importantes pérdidas por cuenta de esa vieja práctica del comunismo colombiano. No podemos olvidar que, justamente a partir de las bajezas, de las exageraciones, descontextualizaciones e inventos, el comunismo logró destruir la reputación de Álvaro Uribe Vélez, a quien convirtió en un monstruo despreciable para miles de colombianos.

A Sergio Fajardo lo «quemaron», vinculándolo con el accidente de Hidroituango y con situaciones de corrupción, como lo dio a conocer la senadora electa Isabel Cristina Zuleta. A Federico Gutiérrez solo tuvieron que acercarlo al objeto de todos sus odios, Álvaro Uribe Vélez, para cobijarlo con el descrédito que ellos mismos crearon artificialmente. Ahora han enfilado sus baterías para hacer lo propio con Rodolfo Hernández, tratando de dinamitar aquello que llaman centro.

Es que resulta evidente que el mayor esfuerzo en la campaña de Petro es buscar estrategias para demoler la imagen del rival, sea Fajardo, Fico o Hernández. Es más: no es posible conseguir material de audio o video, en el que no exhiban las bajezas y el intento de enlodar al contrincante. Pareciera que ese es el único recurso del que disponen para tratar de ganar la Presidencia de la República.

Por todo lo anterior, es necesario que la nación entera se pronuncie en las urnas contra este ataque dirigido contra la democracia y se emita un mensaje contundente de rechazo al candidato que ha implementado esas prácticas que han erosionado la confianza en el país, en sus instituciones y en sus líderes. El próximo 19 de junio, cuando vaya a votar, ponga la x para decirle a la campaña del descrédito, la deshonra y la maldad, que no aceptamos más esas estrategias malévolas en Colombia.

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