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(EDITORIAL) El de Petro, un Gobierno disonante

Es imposible entender las acciones del Gobierno con respecto a la ciudadanía. Justo en el punto más bajo de aprobación comenzó a aparecer en Gustavo Petro el anhelo autócrata de pararse en un balcón, frente a una tribuna de rabiosos simpatizantes, para lanzar sus arengas disonantes con la realidad.

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Es imposible entender las acciones del Gobierno con respecto a la ciudadanía. Justo en el punto más bajo de aprobación comenzó a aparecer en Gustavo Petro el anhelo autócrata de pararse en un balcón, frente a una tribuna de rabiosos simpatizantes, para lanzar sus arengas disonantes con la realidad.

Chávez, Fidel, Ceaușescu, Ortega y otros totalitarios comunistas han recurrido al balcón para aparentar un gran apoyo popular, a sabiendas de que las masas presentes en esos eventos eran obligadas a asistir, únicamente para satisfacer el ego del tirano.

Sin embargo, en Colombia, además del recurso del balcón, el presidente decidió convocar a sus simpatizantes para que en las calles defiendan las reformas que el Gobierno quiere impulsar. Resulta evidente que la estrategia gubernamental de mermelada, clientelas y chantajes en el legislativo; ha perdido fuerza y, por tal motivo, busca presionar, con enardecidas turbas, los cambios negativos que pretende.

Ya se ven las hordas indígenas instaladas en la Plaza de Bolívar en Bogotá, tratando de engrosar las filas de petristas «entusiastas» que quieren aparentar un «enorme» respaldo a las iniciativas gubernamentales.

Sin embargo, ese respaldo es una falacia: ¿dónde están los proyectos de reforma que esas masas dicen defender? Solo hasta ayer, el Gobierno tuvo a bien el dar a conocer la iniciativa contra la salud de los colombianos, lo que demuestra que los entusiastas del petrismo no tienen idea de qué es lo que están defendiendo.

Así las cosas, el presunto apoyo al Gobierno es el resultado de la manipulación de masas que de tiempo atrás han utilizado los estrategas cercanos a Petro para alcanzar sus objetivos.

No obstante, el disparate de lanzar a las calles a las furiosas masas petristas, para que defiendan lo que no conocen ni entienden, es otra alarma que se enciende en Colombia, pues esas hordas ya demostraron, en la toma terrorista de 2021, de lo que son capaces.

De hecho, el Gobierno Petro es el primero en el mundo en el que un presidente convoca a marchar en apoyo a unas reformas que nadie conoce a fondo, en una acción propia de la posverdad que obedece a la necesidad de conseguir algo de propaganda favorable para el mandatario.

Medir las fuerzas de apoyo o de rechazo, más allá de las urnas, es una actitud violenta y antidemocrática que en nada favorece al Gobierno de la «paz total» y de la «potencia mundial de la vida», pues desconoce los mecanismos institucionales para tramitar las diferencias, dejando la defensa de las iniciativas en manos de una jauría de fanáticos rabiosos que quieren imponer el fracaso, el retroceso y la caverna como nueva estructura de la República.

¿Qué están defendiendo y por qué? Solo las cúpulas gubernamentales con intereses y agendas particulares lo saben. Los que están en las calles, solo es gente vulnerable y peligrosa que supone estar en lo correcto, cuando únicamente son idiotas útiles de un gobernante narcisista.

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