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(EDITORIAL) Crónica de un día triste para el país

La tarde del jueves en Bogotá no fue tan agradable y muchos recordaron episodios que el país ya había vivido, cuando un grupo de hombres pertenecientes al M-19 ingresaron de manera violenta a tomarse unos de los lugares más importantes de la justicia en Colombia, todo parecía indicar que la historia

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Redacción IFM
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(EDITORIAL) Crónica de un día triste para el país

La tarde del jueves en Bogotá no fue tan agradable y  muchos recordaron episodios que el país ya había vivido, cuando un grupo de hombres pertenecientes al M-19 ingresaron de manera violenta a tomarse unos de los lugares más importantes de la justicia en Colombia, todo parecía indicar que la historia se repetía.

Los ánimos de los revoltosos aumentaron al punto que las imágenes registraron la forma como intentaron ingresar al edificio, causando temor entre los magistrados y empleados, quienes por más de seis horas estuvieron retenidos, situación que para muchos fue interpretado de “secuestro”.

La presión era a tal punto que indicaron que hasta que no se eligiera fiscal, los magistrados no podían salir del lugar, según las denuncias que lo ocurrido en el momento.

Entre tanto, el presidente comunista Gustavo Petro se empezaba a lavar las manos como Pilatos, asegurando que no fue quien instó a la gente para salir a marchar y menos para provocar desmanes, por ahí dicen, hay que tener memoria, durante la semana el jefe de Estado lo hizo de diversas maneras.

Eso de dar un paso adelante y dejar atrás el lodo no es suficiente para demostrar una supuesta transparencia, el Presidente al ver que los ánimos se iban calentando con el pasar de los minutos y las horas, salió en su X para hacer referencia a los infiltrados.

¿De qué habló? Sí, “muy tieso y muy majo” dijo:“En mi Gobierno no se permiten infiltrados en las marchas con objetivos políticos que no son los de los manifestantes. No contento, se refirió a que quienes participaban de esta manera tan violenta debían ser profundamente investigadas.

Renglón seguido dio la orden a la Policía de despejar las puertas con respeto, pero con contundencia.

Eso de tirar el lodo a otros, cuando sabe que no resultó la jugadita y que todo se le salió de control, además que los ojos de un país están encima, no dudo en pronunciarse y dar órdenes de cordura e intervención, estos hechos son la confirmación de una ruptura institucional.

Y como es mejor poner el dedo en la herida, cabe recordar al paÍs que dentro del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) una comunicación circuló y en esta se informaba que los servidores y aprendices podían salir a marchar, lo que significa que Petro sí hizo la convocatoria.

Entonces que ahora no venga a negar las cosas el presidente Petro, cuando pidió: “alistar jornadas de una muy grande y profunda movilización”.

Es en estas situaciones en cuando más se entierra la espina, ¿el presidente Gustavo Petro tiene una enfermedad mental? No es coherente, o simplemente ¿es el camino para llegar a una dictadura?

Él está buscando pretextos para generar controversia y peor aún para hablar de imaginativos que nadie ha dicho, como “golpe de estado”.

En una tarde tan lamentable llena de miedo y tristeza por que estaba ocurriendo al final perdió el país, el presidente, la Corte, lo que si se logró fue polarizar más a Colombia.

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