Saltar al contenido

Ortiz se vistió de héroe ante el América

El margen de error para el Independiente Medellín es, a estas alturas, prácticamente nulo. El arranque deficiente en el semestre le está pasando una factura costosa y cada jornada se ha transformado en una final de vida o muerte. Bajo este escenario de tensión, el Atanasio Girardot abrió sus puertas para un duelo de pergaminos …

R
Redacción IFM
3 min lectura
Escuchar artículo
Ortiz se vistió de héroe ante el América
Cortesía

El margen de error para el Independiente Medellín es, a estas alturas, prácticamente nulo. El arranque deficiente en el semestre le está pasando una factura costosa y cada jornada se ha transformado en una final de vida o muerte. Bajo este escenario de tensión, el Atanasio Girardot abrió sus puertas para un duelo de pergaminos históricos, aunque con una asistencia lánguida: apenas 12 mil espectadores fueron testigos del choque entre los dirigidos por Alejandro Restrepo y un América de Cali que llegó con un ídolo de la casa roja en el banquillo rival, David González.

Las cosas no pudieron empezar peor para el «Poderoso». Muy temprano, la visita impuso condiciones y el fútbol fluyó con una tranquilidad pasmosa para los escarlatas. El dominio fue absoluto durante la primera mitad; el DIM deambulaba por la cancha sin brújula, mientras los «Diablos Rojos» manejaban los hilos a su antojo. El 0-1 parcial parecía un botín corto, incluso daba la sensación de que el marcador podría ensancharse en cualquier descuido de la zaga local.

Sin embargo, para el complemento, Restrepo decidió girar el tablero. Movió sus fichas, arriesgó y el equipo, herido en su orgullo, aceleró a fondo en ataque. Lo que siguió fue un «tome y dame» frenético. Por momentos, el área americana parecía un campo de tiro: hasta cuatro remates seguidos llovieron sobre el arco visitante, donde si no era el portero, era un defensor sacándola de la raya de forma milagrosa. El balón se negaba a entrar y el desespero en la tribuna empezó a mutar en silbidos y reproches. El drama aumentó cuando el joven delantero del América, Papula, tuvo el segundo en sus pies; frente a un vencido Ichazo, mandó el esférico por fuera del arco, perdonando la vida de un Medellín que ya jugaba con el corazón en la mano.

Dicen que el fútbol da revanchas y la recompensa llegó a falta de cinco minutos. Ortiz, el defensor central que ha cargado con el peso de las críticas, se elevó por los aires para conectar un cabezazo certero y sacarse la espina, decretando el empate. Pero el destino guardaba un giro más épico: apenas dos minutos después, el mismo Ortiz, esta vez con una «palomita» espectacular, volvió a vencer la resistencia americana. En un abrir y cerrar de ojos, el sufrimiento se transformó en un grito de desahogo que mantiene al DIM con vida en sus aspiraciones de meterse a la fiesta de los ocho. Una victoria sufrida, sí, pero de esas que forjan el carácter.

Compartir:

Noticias relacionadas