¿Crisis o amnesia arbitral? El insólito error en el Junior vs. Cali
El protagonista de la polémica fue el central Ortiz, quien en una sola jugada logró desatar el caos, la indignación de los jugadores y el desconsuelo de una afición que ya no sabe qué esperar del arbitraje nacional.
El arbitraje colombiano atraviesa, sin duda, una de sus horas más bajas y confusas de los últimos años. Lo que ocurrió la noche de ayer en el Estadio Romelio Martínez de Barranquilla, durante el duelo que el Deportivo Cali le ganó 1-2 al Junior, no fue solo un error de apreciación, sino un episodio que raya en lo absurdo y que pone en entredicho la preparación reglamentaria de los jueces de la Liga.
El protagonista de la polémica fue el central Ortiz, quien en una sola jugada logró desatar el caos, la indignación de los jugadores y el desconsuelo de una afición que ya no sabe qué esperar del arbitraje nacional.

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El incidente ocurrió en medio de una fricción propia del juego en un tiro de esquina. El juez Ortiz decidió intervenir y amonestar simultáneamente a los dos protagonistas: Jermein Peña, zaguero del Junior, y Julián Quiñones, defensor del Deportivo Cali. Hasta ese punto, la decisión parecía rutinaria. Sin embargo, lo que siguió fue un guion digno de una comedia de errores.

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Tras mostrar la cartulina amarilla a ambos futbolistas, el central pareció sufrir un repentino ataque de memoria , o de pánico. Al percatarse de que Peña ya había sido amonestado en el minuto 16, lo que obligatoriamente significaba su expulsión por doble amarilla, el árbitro decidió retractarse de manera insólita. Ante la mirada atónita de los asistentes y el reclamo airado de los jugadores "azucareros" que exigían la tarjeta roja, Ortiz señaló que la amonestación para el defensor local "ya no iba" y que la sanción era únicamente para Quiñones.

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"Se arrepintió después de que todo el mundo vio la tarjeta en su mano. Es una falta de respeto a la normativa y al espectáculo", manifestaron analistas arbitrales tras el encuentro.
Este "arrepentimiento" en tiempo real no tiene sustento en el reglamento. Si un juez determina que una falta es meritoria de amonestación, el hecho de que el jugador ya tenga una amarilla previa no debería ser un atenuante para cambiar la decisión técnica, sino la consecuencia natural de la acumulación de faltas. Al "quitarle" la tarjeta a Peña para evitar su expulsión, Ortiz no solo cometió un error garrafal, sino que alteró la justicia deportiva del encuentro.

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Este nuevo escándalo se suma a una lista creciente de fallos que vienen empañando el desarrollo del torneo colombiano. La falta de coherencia entre los jueces centrales y el VAR, sumada a interpretaciones creativas de la norma, tiene a los clubes y a los hinchas en un estado de desconfianza permanente.
El triunfo del Deportivo Cali, aunque valioso en lo deportivo, queda en segundo plano frente a la pregunta que se hace todo el país: ¿Quién arbitra a los árbitros? Con el cierre de la fase regular a la vuelta de la esquina y los ocho clasificados jugándose la vida, el margen de error para los jueces debería ser mínimo. Sin embargo, actuaciones como la de anoche demuestran que el silbato en Colombia, más que autoridad, hoy genera incertidumbre.
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