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viernes, septiembre 30, 2022
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Cuando el Estado no hace respetar la propiedad privada, siembra nuevas violencias… ¡Arden el Cauca y el Valle!

Las tensiones entre propietarios y trabajadores, con los grupos indígenas que, en una orgía de anarquía y caos quieren despojar de sus tierras a los legítimos propietarios; han llegado a un punto de enorme peligro para la estabilidad de la región e, incluso, del país.

Una pequeña propietaria, en tono airado y con actitud desesperada, preguntó a los representantes de la gobernación del Cauca: «¿Entonces que hago pues? Es mi tierra; yo la sudé, nadie me regaló la plata, ¿entonces tengo que dársela a cualquier bandido? No señor, la propiedad privada se respeta aquí en Colombia».

Es que la situación es tan crítica, que los habitantes del norte del Cauca aseguran que en la zona no hay una guerra, sino una invasión adelantada por el frente de invasores.

El hecho innegable es que los campesinos están desesperados por la invasión de sus tierras en norte del Cauca.

Lotes de pocas hectáreas o minifundios, sufren las inclemencias de la invasión masiva de los indígenas petristas, en la zona plana mayoritariamente perteneciente a pequeños propietarios de tierras.

El relato de los episodios de agresión sufridos por campesinos, trabajadores y propietarios en el norte del Cauca, es dramático y, al mismo tiempo, se convierte en una alerta de la violencia que se puede desencadenar: «si el gobierno no le mete la mano a eso, habrá una masacre», dicen los participantes en la álgida reunión. «Señor gobernador, ¡colabórenos!»

La realidad es que se está desencadenando una fuerte crisis para los actores de la economía legal del departamento del Cauca, propietarios de la tierra, comerciantes y fuerzas vivas de la región que ven como se violan sus derechos, y denuncian sentirse maniatados, al no poderse defender.

«Sentimos que no hay institución; porque si yo llego a levantar un arma o me llego a defender de esos agresores le aseguro que me pudro en la cárcel», palabras que resumen el sentimiento de impotencia, pero también la decisión de defender las propiedades que son fruto del esfuerzo de los ciudadanos.

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