(OPINIÓN) Con los paisas tacan burro. Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
El candidato Cepeda se volvió a equivocar política y electoralmente. A su inútil, aunque muy estalinista y dañina, selección de la senadora Quilcué como su vicepresidente, agrega una metida de pata monumental en la plaza de Berrío, generalizando los defectos de la sociedad antioqueña y haciéndola responsable de ser la cuna de la parapolítica, la …
El candidato Cepeda se volvió a equivocar política y electoralmente. A su inútil, aunque muy estalinista y dañina, selección de la senadora Quilcué como su vicepresidente, agrega una metida de pata monumental en la plaza de Berrío, generalizando los defectos de la sociedad antioqueña y haciéndola responsable de ser la cuna de la parapolítica, la narcoeconomía y el terrorismo de Estado.
El que esa frase la hubiese pronunciado dentro de un discurso leído, no como fruto de la emoción de una improvisación, hace ver que es una idea premeditada, y por ende mucho más ofensiva, así haya sido una equivocación.
Probablemente, Cepeda tiene la idea sembrada durante su formación académica y política de que los antioqueños, a más de manías aristócratas y harpagónicas y de haber sido colonizadores de media patria, han sido capaces y orgullosos de encubar los tres azotes que casi acaban con Colombia: el paramilitarismo, la traquetería y el terrorismo.
Afirmar eso es confundir la clara con las yemas y tocar la sensibilidad de un pueblo que ha hecho de su unidad y su valentía una herramienta de digestión de los excesos en que cayeron los cabecillas de esas pestes destructoras. Corregir la afirmación contra los paisas es casi imposible para Cepeda.
Tampoco puede enmendar la equivocación de elegir a la Quilcué para polarizar tontamente a Colombia alrededor de la propiedad de la tierra, como se hizo hace 90 años, en los tiempos de Olaya Herrera y López Pumarejo.
Por supuesto, aunque podría ser posible, tampoco va a renunciar a su candidatura para pasarle la posta zurda a algunos de los otros izquierdistas petristas que se le enfrentan en el debate electoral. Se va a ranchar en su verdad y le va a abrir calle de honor a los enemigos del Pacto Histórico, ese nuevo partido surgido victorioso en los comicios del 8 de marzo, olvidándose de que, como con los paisas tacan burro, toreó el avispero que no era.

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