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Prevención es la clave del viaje

Durante el receso académico y corporativo de la Semana Santa, miles de familias se movilizan por carretera hacia diversos destinos turísticos; algunas priorizan lugares con vocación religiosa, mientras otras optan por espacios de descanso dentro de una lógica vacacional; este aumento en la movilidad terrestre, que se repite en otras temporadas de alta demanda a …

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Redacción IFM
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Prevención es la clave del viaje
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Durante el receso académico y corporativo de la Semana Santa, miles de familias se movilizan por carretera hacia diversos destinos turísticos; algunas priorizan lugares con vocación religiosa, mientras otras optan por espacios de descanso dentro de una lógica vacacional; este aumento en la movilidad terrestre, que se repite en otras temporadas de alta demanda a lo largo del año, genera desafíos recurrentes en materia de seguridad vial, logística de viaje y prevención de incidentes.

Especialistas en seguridad vial coinciden en que la planificación anticipada reduce significativamente los riesgos, recomiendan verificar el estado de las vías mediante fuentes oficiales o plataformas de monitoreo en tiempo real, lo que permite anticipar cierres, congestiones o condiciones adversas y sugieren notificar a un contacto de confianza la ruta prevista y los horarios estimados de desplazamiento, una práctica de trazabilidad básica que facilita la respuesta ante cualquier eventualidad.

En el ámbito técnico, los conductores deben realizar una revisión mecánica preventiva del vehículo antes de iniciar el viaje, esta inspección incluye sistemas críticos como frenos, dirección, suspensión y niveles de fluidos, así como el estado de los neumáticos, incluida la llanta de repuesto. también deben verificar la vigencia del extintor y comprobar que el botiquín esté completo y sin insumos vencidos, en cumplimiento de los protocolos mínimos de seguridad establecidos en la mayoría de marcos regulatorios.

El kit de carretera cumple una función estratégica en situaciones de detención forzada. Este conjunto, que incluye linterna, herramientas básicas y elementos de señalización como conos o triángulos reflectivos, permite atender contingencias mecánicas menores y reduce la exposición a riesgos secundarios, como colisiones derivadas de la baja visibilidad.

Desde la perspectiva del factor humano, diversos estudios identifican la fatiga como uno de los principales detonantes de siniestralidad y es por ello que los expertos recomiendan descansar adecuadamente antes del viaje y programar pausas periódicas, especialmente en trayectos prolongados, para prevenir episodios de microsueño, incluso aconsejan evitar, en la medida de lo posible, la conducción nocturna, cuando disminuyen las condiciones de visibilidad y se deteriora la capacidad de respuesta cognitiva del conductor.

En los viajes familiares, los ocupantes deben asumir la seguridad como una prioridad, todos los pasajeros deben utilizar cinturón de seguridad, y los adultos responsables deben instalar correctamente sistemas de retención infantil homologados, la evidencia respalda estas medidas por su impacto en la reducción de lesiones graves. Igualmente, los viajeros deben mantener objetos de valor fuera del alcance visual para disminuir la probabilidad de incidentes asociados a la delincuencia oportunista en puntos de parada.

En términos logísticos, los viajeros deben asegurar la disponibilidad de recursos básicos como hidratación, alimentos ligeros y dinero en efectivo, especialmente en corredores viales con limitada infraestructura de servicios o restricciones en pagos electrónicos. Se recomienda  portar dispositivos móviles con suficiente carga, junto con baterías externas o cargadores para vehículo, para garantizar la conectividad en caso de requerir asistencia o comunicación inmediata.

Quienes optan por el transporte intermunicipal deben gestionar su tiempo y seguridad personal con anticipación, los usuarios compran los tiquetes con antelación, llegan con suficiente tiempo a las terminales y manejan sus pertenencias con discreción, prácticas que optimizan la experiencia de viaje y reducen vulnerabilidades.

De manera transversal, tanto conductores como pasajeros deben portar documentos de identidad, vestir ropa cómoda y mantener informados a terceros sobre los detalles del desplazamiento. En contextos de alta demanda, donde el flujo vehicular alcanza picos significativos (particularmente en jornadas asociadas a planes éxodo o retorno), los viajeros deben gestionar el tiempo con precisión, salir con anticipación reduce el estrés operativo y favorece una conducción más segura y predecible.

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