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Petro calificó de terroristas, fascistas y criminales a los responsables de los ataques en Cauca y Valle del Cauca

El presidente Gustavo Petro calificó de terroristas, fascistas y criminales a los responsables de los recientes ataques en el Cauca y Valle del Cauca, y ordenó incrementar la ofensiva militar contra las disidencias, además de fortalecer la persecución financiera y judicial a nivel internacional.

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Petro calificó de terroristas, fascistas y criminales a los responsables de los ataques en Cauca y Valle del Cauca
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El presidente Gustavo Petro calificó de terroristas, fascistas y criminales a los responsables de los recientes ataques en el Cauca y el Valle del Cauca, ocurridos en menos de 36 horas. La contundente declaración del jefe de Estado subraya la gravedad de la situación, al calificar a los terroristas como elementos que no solo desafían la autoridad estatal, sino que también vulneran los derechos humanos fundamentales de la población civil. El mandatario enfatizó que estas acciones son perpetradas por grupos que atentan contra la humanidad y el orden público, y ordenó incrementar la ofensiva militar contra las disidencias, demostrando la determinación del gobierno de no ceder ante la violencia.

La situación de orden público en el departamento del Cauca se considera crítica y descontrolada, generando una profunda preocupación a nivel nacional y evidenciando la vulnerabilidad de las comunidades. Este sábado, disidentes de las Farc detonaron varios cilindros cerca del túnel de Cajibío, una táctica indiscriminada que no solo causó daños materiales significativos a la infraestructura crítica y a vehículos que transitaban por la zona, sino que, lo más grave, dejó un saldo trágico de víctimas inocentes.

El presidente de Colombia hizo hincapié en el ataque de Cajibío, donde siete civiles fallecieron y diecisiete resultaron heridos, entre ellos varios indígenas. Este lamentable episodio, que cobró la vida de personas inocentes y dejó a diecisiete más heridas, incluyendo miembros de comunidades indígenas, fue un punto central en el pronunciamiento del presidente. Según informes de inteligencia, los responsables estarían bajo las órdenes de alias “Marlon”, quien ya se encuentra plenamente identificado, lo que permite a las autoridades enfocar sus esfuerzos para llevarlo ante la justicia y desmantelar su estructura criminal.

La orden inmediata impartida por Petro es intensificar las acciones militares contra estos grupos al margen de la ley, buscando desarticular sus estructuras y neutralizar su capacidad de daño. Asimismo, se fortalecerán las operaciones de seguimiento a sus finanzas a través de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), con el objetivo de cortar sus fuentes de financiación ilícita. Adicionalmente, se emitirán órdenes de captura internacional contra los cabecillas.

Además, el presidente anunció su intención de formalizar una denuncia contra los cabecillas de estos grupos ante la Corte Penal Internacional, con el objetivo de que sean investigados y judicializados por crímenes graves de lesa humanidad. Esta medida busca asegurar que los responsables de tales atrocidades no queden impunes y enfrenten las consecuencias de sus actos en el ámbito internacional.

Petro también señaló la posible implicación de una fuerza fascista detrás de estos ataques, argumentando que históricamente estas acciones violentas han buscado infundir miedo en la población para hacerse con el poder mediante el control social y el narcotráfico. Esta hipótesis sugiere una estrategia más amplia y oscura, donde la violencia se convierte en una herramienta para desestabilizar el país y promover agendas políticas extremistas, afectando directamente la gobernabilidad y la paz de las regiones.

Finalmente, el mandatario responsabilizó directamente a los frentes comandados por alias “Iván Mordisco” de los ataques terroristas en Colombia y de delitos de lesa humanidad. En ese sentido, indicó que estos grupos tendrían intereses en favorecer a sectores políticos extremos para mantener sus economías ilegales, ligadas al narcotráfico y la minería ilícita. La conexión entre la violencia, el crimen organizado y las agendas políticas extremas representa un desafío complejo para la seguridad nacional y la estabilidad democrática del país.

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