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LOS VASOS COMUNICANTES: Vida, muerte y territorio en el cine de Iván Santiago Londoño

En una nueva edición de Los vasos comunicantes, dirigido por Óscar Jairo González, el invitado fue Iván Santiago Londoño, cineasta, realizador y guionista, egresado de la Facultad de Comunicación y Lenguajes Audiovisuales de la Universidad de Medellín. Londoño presentó su más reciente trabajo cinema

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Redacción IFM
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LOS VASOS COMUNICANTES: Vida, muerte y territorio en el cine de Iván Santiago Londoño

En una nueva edición de Los vasos comunicantes, dirigido por Óscar Jairo González, el invitado fue Iván Santiago Londoño, cineasta, realizador y guionista, egresado de la Facultad de Comunicación y Lenguajes Audiovisuales de la Universidad de Medellín. Londoño presentó su más reciente trabajo cinematográfico Las tres muertes de un sol, realizado en colaboración con Nicolás Vaquero.

El director relató cómo el proyecto surgió a partir del encuentro con Johan, un joven de San Roque, municipio del Oriente antioqueño. Inicialmente pensado como un proceso de casting, el acercamiento terminó transformándose en un trabajo de tres años en el que Johan se convirtió en protagonista y co-creador del relato.

La película explora la vida de Johan en relación con su entorno natural y social, en un territorio marcado por el conflicto armado. Londoño explicó que la obra incorpora elementos de la naturaleza, los objetos y las ruinas como personajes narrativos que dialogan con la historia del protagonista. En la conversación se destacó cómo el agua, los árboles y la melancolía del territorio funcionan como símbolos recurrentes que acompañan la experiencia del personaje central.

Durante el programa se analizaron escenas significativas como el gallinazo posado sobre un ángel en el cementerio, el caminar de Johan sobre un tronco caído, la pérdida de su perra Fortuna y su encuentro con el río. Estos elementos se presentaron como parte de un entramado simbólico que indaga en los vínculos entre vida, muerte y memoria.

Londoño señaló que uno de los mayores aprendizajes del proceso fue concebir el cine como una creación compartida, en la que Johan tuvo el mismo nivel de autoría que los directores y productores. Las tres muertes de un sol se consolidó así como una experiencia colaborativa donde la realidad, la ficción y la mirada cinematográfica se entrelazan.

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