Las preguntas de Melquisedec Torres sobre la muerte del Coronel Dávila que deben ser respondidas
Melquisedec Torres, es un destacado periodista con gran trayectoria e inquieto. Sus análisis y acertados comentarios en La Luciernaga, programa de la radio Caracol de Colombia que se transmite diariamente en las tardes, son contundentes y siempre ha demostrado estar bien informado. Su credibilidad e
Melquisedec Torres, es un destacado periodista con gran trayectoria e inquieto. Sus análisis y acertados comentarios en La Luciernaga, programa de la radio Caracol de Colombia que se transmite diariamente en las tardes, son contundentes y siempre ha demostrado estar bien informado. Su credibilidad es indiscutible.
Por eso las preguntas que hizo en su columna del este domingo y publicado en el periódico antioqueño, El Colombiano, deben ser respondidas por el Gobierno Nacional, y mas, cuando deja la preocupación sobre la existencia de esa «alta criminalidad en Colombia» que buscaría silenciar como ya lo ha hecho en el pasado, la verdad que, en este caso, tenía el coronel Oscar Dávila.
Comienza preguntándose Torres «¿Por qué a la escena del crimen llegaron varios hombres de la seguridad presidencial poco antes del mismo CTI, cuya sede está a menos de mil metros, y pretendieron interferir en el procedimiento?«. Quizás la pregunta que genera mas sospechas frente a que lo que realmente ocurrió no fue un suicidio sino un asesinato.
Melquisedec, sigue en su artículo recordando que «La ley del silencio u omertà, el viejo código de honor de la mafia siciliana, hace rato depositó su espíritu en Colombia. ¿Quién mandó matar a Gaitán, a Mamatoco, a Galán, a Lara, a Gómez Hurtado, a la Monita Retrechera, al chofer de Serpa o a los testigos del robo de los US$13,5 millones? ¿Quién dio la orden?». Esto señala que en Colombia existido sistemáticamente una manera de acallar la verdad sobre hechos importantes del país.
Melquisedec lleva a reflexionar cuando dice que «El teniente coronel Óscar Darío Dávila Torres es el nuevo nombre en el intrincado listado de las víctimas estratégicas de la alta criminalidad en Colombia, aquella que conecta con las escalas mayores del poder político nacional. El caso de Dávila, sin considerar si lo suyo es homicidio o suicidio, apunta a esa omertà que prohibe, so pena de muerte, la cooperación con las autoridades o emplear sus servicios, aún si se es la víctima«.
Y añade que «Esa omertà ya se había posado sobre el affaire de la niñera de Laura Sarabia pues 4 uniformados – un intendente y tres patrulleros – se negaron a declarar ante la Fiscalía acerca del uso del polígrafo y de las chuzadas a las empleadas domésticas Marelbys y Fabiola. Silencio. Como el que ahora rodea el cadáver del coronel Dávila«.
Y va mas allá con sus preguntas al señalar que «Por ahora, muchas más preguntas que certezas: ¿Ahora sí los demás policías hablarán o se silenciarán más, asumiendo en sus hombros la responsabilidad de unos poderosos? ¿Armando Benedetti volverá de Turquía? ¿Laura dónde está? ¿Laura se fue, Laura se escapa?«
Y continua diciendo que «Si Dávila había ofrecido, por escrito, hablar ante la Fiscalía, ¿qué razón existía para amenazarlo “hasta que corriera sangre”, como afirma el abogado Miguel Ángel del Río Malo? Me dijo en Twitter que tiene las pruebas de esas amenazas».
Sobre el abogado de Aída Merlano y Nicolás Petro, éste último parte del entramado del presunto ingreso de dinero ilegales a la camapaña de su papá, Melquisedec se pregunta «¿Por qué Del Río Malo – tan veloz en lanzar juicios y denuncias sobre tantos temas – no reveló oportunamente esas amenazas y se abstuvo de pedir protección inmediata para el oficial? ¿Si hubiese hablado a tiempo, el coronel estaría vivo hoy?»
Y retoma la pregunta inicial,. «¿Por qué a la escena del crimen llegaron varios hombres de la seguridad presidencial poco antes del mismo CTI, cuya sede está a menos de mil metros, y pretendieron interferir en el procedimiento? ¿Un escolta deja su arma dentro del vehículo mientras va a una tienda?». En las redes sociales se ha hecho viral el video del escolta, el mismo que atinan a decir los internautas que tiene cara de susto.
Por su parte, Torres insiste en sospechar que «Si el escolta declaró que, al observar que el coronel quería dispararse, intentó disuadirlo y forcejeó con él, ¿Por qué el disparo en la sien fue certero? Los movimientos de un forcejeo impedirían una trayectoria limpia».
Melquisedec va otra vez mas allá y señala que «Si el coronel, según sus amigos, estaba feliz despidiendo a su mamá y a otros parientes en el aeropuerto, y pretendía hablar ante la Fiscalía, ¿por qué luego decide quitarse la vida? ¿Qué revelan las cámaras de seguridad de la escena y alrededores? ¿El escolta salió del vehículo a comprar agua?, ¿Cuando volvió, el coronel estaba muerto o se iba a disparar?
Suele decirse que las casualidades no existen y existe na «casualidad» que el mismo Torres señala: «¿Por qué el presidente Petro dijo, en su discurso de la calle el jueves respecto de las chuzadas, “¡Pueden escudriñar lo que quieran, pueden llevar a seres humanos al suicidio como está aconteciendo!”?«. Si es como se dice, esto no puede ser casualidad.
Finalmente el periodista se pregunta con la contundencia que lo caracteriza: «¿Óscar Dávila pretendía violar la omertà en contra de quién? ¿A quién o quiénes les servirá el silencio absoluto del coronel Dávila? ¿Quién dio la orden?»

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