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Flujo de caja y crédito mal gestionado entre las principales causas de quiebra de pymes en Colombia

La fragilidad en la gestión del flujo de caja y el uso inadecuado del crédito se consolidan como una de las principales razones por las que miles de pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades financieras en Colombia. En un país con más de 1,7 millones de empresas registradas, de las cuales

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Redacción IFM
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Flujo de caja y crédito mal gestionado entre las principales causas de quiebra de pymes en Colombia

La fragilidad en la gestión del flujo de caja y el uso inadecuado del crédito se consolidan como una de las principales razones por las que miles de pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades financieras en Colombia. En un país con más de 1,7 millones de empresas registradas, de las cuales el 91,7% son microempresas, la estabilidad de este segmento resulta determinante para el empleo y la dinámica económica nacional.

En un entorno marcado por la volatilidad y recientes decisiones de emergencia económica, la liquidez empresarial se ha convertido en un factor crítico. Más allá del nivel de ventas, el verdadero desafío para muchas compañías radica en lograr un equilibrio sostenible entre ingresos y egresos. Pagos inmediatos a proveedores, ciclos de recaudo prolongados y márgenes reducidos generan tensiones que, si no se administran adecuadamente, pueden comprometer la continuidad del negocio.

De acuerdo con expertos del sector financiero, el crédito puede convertirse tanto en un salvavidas como en un factor de riesgo. Cuando el endeudamiento no responde a una necesidad productiva concreta o no está alineado con la capacidad real de pago, puede acelerar la inestabilidad financiera.

En ese contexto, empresas como la firma Kapital Colombia, ha insistido en la importancia de promover un enfoque de “crédito saludable”, entendido como aquel que fortalece la liquidez sin comprometer la sostenibilidad futura. “Cuando la mayoría del empleo del país depende de las pymes, la salud financiera se convierte en una prioridad económica. El reto no es únicamente acceder a recursos, sino hacerlo con planeación y con claridad sobre el impacto que tendrá cada decisión en la caja del negocio”, afirmó Vivian Acuña, country manager de la compañía.

Según la experiencia de la entidad, un financiamiento adecuado debe acompañar el ciclo real del negocio y destinarse a actividades que generen retorno medible, como inventarios estratégicos o expansión comercial. Entre los beneficios de este enfoque se destacan una mayor previsibilidad financiera, mejor relación con proveedores, capacidad de respuesta ante picos de demanda y menor exposición a escenarios adversos.

Entre las recomendaciones clave para las pymes se encuentran proyectar el flujo de caja antes de asumir nuevas obligaciones, asegurar que la cuota mensual no supere la capacidad real de generación de efectivo y optar por soluciones flexibles que se ajusten a los ciclos operativos.

En los últimos tres años, la compañía ha colocado más de USD 50 millones en financiamiento y ha acompañado a más de 1.300 pymes en distintas regiones del país, con 850 clientes activos y presencia en cerca del 80 % del territorio nacional.

El desafío para el tejido empresarial colombiano no es solo acceder a recursos, sino hacerlo con criterio estratégico. En un contexto donde la liquidez puede definir la supervivencia, la planificación financiera se consolida como un factor determinante para evitar la quiebra y garantizar un crecimiento sostenible.

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