Ciencia desde la montaña: niños rurales se convierten en pequeños científicos
En el corazón de la vereda La Veta, Copacabana, Antioquia, un grupo de estudiantes de entre 5 y 12 años está revolucionando la manera de enseñar y aprender ciencia. Gracias al proyecto SIATA, y bajo la guía de su profesora Sandra Milena Muñoz Pérez, estos niños han comenzado a investigar y monitorea
En el corazón de la vereda La Veta, Copacabana, Antioquia, un grupo de estudiantes de entre 5 y 12 años está revolucionando la manera de enseñar y aprender ciencia. Gracias al proyecto SIATA, y bajo la guía de su profesora Sandra Milena Muñoz Pérez, estos niños han comenzado a investigar y monitorear los fenómenos meteorológicos que afectan su comunidad, demostrando que la ciencia también puede florecer en una escuela rural de montaña.
Todo empezó en 2022 cuando la docente Sandra Milena se unió a la Institución Educativa Rural Granjas Infantiles. Su curiosidad se despertó al ver un pluviómetro instalado por SIATA, un proyecto del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, que mide la lluvia acumulada. El interés de la profesora la llevó a participar en la Red de Educadores Científicos del SIATA, y, junto a sus estudiantes, comenzó a monitorear las condiciones climáticas de la vereda.
El año 2022, especialmente lluvioso, trajo consigo inundaciones en la zona, lo que motivó a los niños a investigar más sobre las fuentes hídricas cercanas. Esto los llevó a formar un semillero de investigación, donde aplicaron el método científico para estudiar las quebradas que atraviesan su territorio y elaborar un mapa detallado del entorno.
En este proceso, la familia y la comunidad también se involucraron activamente, ayudando a los estudiantes a reconocer y estudiar los recursos naturales de la región. «Es la mejor manera que hemos tenido de comprender nuestro territorio», expresó Sandra, orgullosa del trabajo de sus estudiantes.
Durante 2022 y 2023, el monitoreo climático reveló cambios drásticos: de las fuertes lluvias e inundaciones, la comunidad pasó a enfrentar una sequía intensa en 2023 y 2024, atribuida al Fenómeno de El Niño. Para los pequeños científicos, estas observaciones no solo fueron un ejercicio académico, sino una lección sobre la variabilidad climática y su impacto en su entorno.
A través de los Semilleros de Ciudadanos Científicos, y con el apoyo del modelo educativo Escuela Nueva, la profesora Sandra ha demostrado que no se necesitan laboratorios sofisticados para despertar el interés por la ciencia. Su trabajo ha inspirado a los niños a cuidar su territorio y a enfrentar los retos del cambio climático, convirtiéndolos en pequeños científicos comprometidos con su comunidad.

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