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20 años del mayor atentado urbano de las FARC, aun no hay verdad y reparación

Era un viernes 7 de febrero los socios e invitados del Club el Nogal, ubicado en la carrera séptima de Bogotá, atiborraban las instalaciones, la gente cenaba en los restaurantes, niños en las zonas de juego y las piscinas, huéspedes en la zona hotelera, en general más de 600 personas estaban en el e

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Redacción IFM
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20 años del mayor atentado urbano de las FARC, aun no hay verdad y reparación

Era un viernes 7 de febrero los socios e invitados del Club el Nogal, ubicado en la carrera séptima de Bogotá, atiborraban las instalaciones, la gente cenaba en los restaurantes, niños en las zonas de juego y las piscinas, huéspedes en la zona hotelera, en general más de 600 personas estaban en el edificio..

A las 8:00 pm. 200 kilos de ANFO que estaban ubicados en un automóvil Renault Megane rojo, que los guerrilleros de las FARC, habían ubicado en el centro del parqueadero con el fin de hacer el mayor daño posible, explotaron dejando un saldo de 36 personas fallecidas y 198 heridos.

El estallido aparte que causo enormes daños estructurales, desato un incendio que se propagó por los pisos superiores de la edificación, mientras que en las plantas bajas caían escombros en llamas.

El humo causado por el incendio asfixiaba a las personas, mientras que en la carrera séptima arribaban carros de bomberos, ambulancias y periodistas.

Aún hay muchas preguntas del porque las FARC volaron el sitio, de decía que allí se reunía en gobierno con paramilitares y que la ministra de Defensa, Martha Lucia Ramírez, se alojaba en sus instalaciones.

El vehículo pertenecía a un instructor de squash John Freddy Arellán que lo había comprado con un documento falso y que resulto victima en el atentado, era socio del club por haber adquirido una acción con una empresa fachada y en la noche del atentado había llegado en otro vehículo, advirtiendo a los vigilantes que esperaba un invitado, este llegó en el Megane rojo que era conducido por Oswaldo Arellán, tío de Freddy, la identificación se logró por pruebas de ADN, el carro bomba fue detonado con el conductor dentro del carro, tenía un doble sistema de detonación, los que planearon el atentado en las FARC, sacrificarían a los ejecutores con el fin de desviar la investigación.

En el 2013 el Secretariado de las FARC, hoy honorables congresistas, aceptaron que ellos cometieron el atentado y que el cerebro del mismo fue alias «Javier Tanga» Édgar Morea Morales.

Lo cierto es que, a 20 años del mayor atentado urbano perpetrado por las FARC, las victimas aun no conocen la verdad y mucho menos han sido reparadas, aún esperan un pronunciamiento de los jefes de la guerrilla que hoy dictan cátedra de paz y honorabilidad desde las regaladas curules del Congreso.

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