Perú : ¡una república defraudada!
La llegada del expresidente Alejandro Toledo, está semana, desde los Estados Unidos, donde fue capturado y mantenido en privación de la libertad en casa, pero rigurosamente vigilado, a la penitenciaria de Barbadillo, en el Perú, deja en claro, la vergonzosa situación política de ese país.

Por : Álvaro Ramírez González
La llegada del expresidente Alejandro Toledo, está semana, desde los Estados Unidos, donde fue capturado y mantenido en privación de la libertad en casa, pero rigurosamente vigilado, a la penitenciaria de Barbadillo, en el Perú, deja en claro, la vergonzosa situación política de ese país.
Toledo fue investigado por los tribunales peruanos, y condenado, por haber recibido un soborno por parte de la multinacional Oderbrecht y por la suma de US $ 35 millones.
Toledo, huyó sigilosamente del Perú, y fue declarado prófugo por muchos años, hasta que fue finalmente capturado por la Interpol, en los Estados Unidos.
En esa misma prisión purga su larga condena, el expresidente Alberto Fujimori por una confluencia de delitos.
Fujimori hizo una admirable gestión administrativa que transformó al Perú, que venía caído desde la presidencia de Alan García, y hasta acabó físicamente con el grupo terrorista Sendero Luminoso, capturando y condenando a su máximo líder Abimael Guzmán.
Pero su cercanía con Vladimiro Montesinos, un corrompido, siniestro y poderoso personaje, arruinó su carrera y lo envió a la cárcel, donde el mismo Montesinos declaró en su contra, buscando rebajas en su pena.
En esa misma penitenciaria de Barbadillo, está también recluido el expresidente Pedro Castillo, que para evitar una destitución que en horas se iba a producir, por parte del Congreso, y por «incompetente y corrupto», decidió dar un golpe de Estado que transmitió por toda la televisión peruana y fue retransmitido por todo el mundo, que finalmente fracasó, al no recibir como esperaba Castillo, el respaldo de las FFAA Peruanas, que lo terminaron capturando.
Purga allí una condena temporal de 20 meses de prisión mientras llega el juicio por el fallido golpe de Estado, que ejecutó a la vista de todo el mundo, y que le puede dar una condena hasta de 20 años de prisión.
Para completar la triste historia política en los últimos años del Perú, Pedro Pablo Kuczynsky, un prestigioso empresario que llevaba el país por buen camino, fue también destituido del cargo y condenado a una prisión domiciliaria, por problemas de salud, y por un probado soborno de la multinacional Oderbrecht.
Y para terminar la tragedia Peruana, Alan García, que ocupó dos veces la presidencia del Perú, acosado por las investigaciones y para evitar un procedimiento de captura ordenado por los tribunales peruanos, y también por corrupción, se suicidó en pleno procedimiento.
Una situación grotesca que conmovió al país y al mundo.
Es pues el mosaico más grande del mundo, de primeros mandatarios peruanos, que han sido infectados de corrupción y han tenido que abandonar sus cargos por las investigaciones y condenas en su contra.
No hay antecedentes en la política mundial de una degradación política de esas proporciones.
Perú, una república totalmente defraudada en este último siglo.
¡Sin duda!

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