(OPINIÓN) Morderse la cola. Por: Álvaro Ramírez González
La discusión mundial entre los izquierdistas y los capitalistas o de libre mercado tiene puntos de coincidencia y de clarísima confrontación. El punto de coincidencia tiene que ver con la tarea del Estado, de nivelar con los ingresos de los impuestos, la diferencia entre ricos y pobres y lo hace cre
La discusión mundial entre los izquierdistas y los capitalistas o de libre mercado tiene puntos de coincidencia y de clarísima confrontación.
El punto de coincidencia tiene que ver con la tarea del Estado, de nivelar con los ingresos de los impuestos, la diferencia entre ricos y pobres y lo hace creando condiciones para crecer y consolidar cada vez más una fuerte clase media.
Los países con el mejor nivel de vida del planeta, son aquellos con la clase media más numerosa y consolidada. Eso para nadie tiene discusión.
Las diferencias con la izquierda, parten de la base de que ellos creen que el Estado es rico y debe resolver todo y pagar todo. Les importa un pepino que el Estado ahogue y arruine el aparato productivo mientras se tenga recursos, pero deliberadamente olvidan que es el sector productivo el que sostiene al Estado con sus impuestos.
Un sector productivo potente va a pagar mucho más impuestos para mantener a un Estado rico, pero los mamertos cortoplacistas y miopes al fin, quieren destruir el aparato productivo que está en manos de los ricos, por que sencillamente los odian.
Chávez y Maduro destruyeron todo el aparato productivo venezolano y cuando se quedaron sin dinero, tuvieron que hipotecarse a China, a Rusia y a Irán, también a los narcotraficantes colombianos y al cartel de los contrabandistas.
De esa equivocada manera se ha mantenido un Estado famélico, con sus obligaciones y tareas totalmente abandonadas. Venezuela es hoy un país arruinado.
Y el modelo está igual en Nicaragua y peor en Cuba donde el hambre y el desasosiego, se devoran generaciones enteras.
En Argentina fue catastrófica la política izquierdista, además de llevar al 45% de los Argentinos a la pobreza y el 15% a la indigencia, los Kirchner y sus amigos, saquearon el país. Se lo robaron todo.
Tanto tan catastrófica, que un economista outsider libertario, los arrasó en las elecciones y llegó a la Presidencia. Javier Milei, soltó las amarras de un Estado parásito y la Argentina se está aliviando de manera acelerada.
Hay varias maneras de construir clase media. Una, cuando el salario le da buena capacidad de compra al trabajador, y le permite ahorrar, otra con los subsidios para la compra de la primera vivienda y otra más,con créditos subsidiados para el agro y la industria.
Pero la manera que no falla para construir clase media, es cuando la economía de un país crece y crece fuerte, hacer populismo con un incremento alto ( 9.53%) en el salario mínimo con una inflación del 5.2%, no hace ningún beneficio a las clases populares.
Esas alzas por decreto terminan generando un alza generalizada de todos los precios y el control de ellos es una herramienta casi siempre fallida.
Ese control de precios arrasó con el comunismo, es como morderse la cola.
Ese 9.53% de incremento con que Petro engaña a las centrales obreras y a los trabajadores, y no hará ningún beneficio a las clases populares.
En pocos meses, los precios de los bienes y servicios habrán alcanzado ese 9.53%, y los pobres seguirán igual de pobres.
Otra cosa es una economía con una oferta fuerte de bienes y servicios que como tal permanezcan baratos por el efecto oferta amplia y competencia. La economía no crece por decreto y el bienestar de los trabajadores tampoco.
Esa alza tan elevada, emociona temporalmente a los trabajadores pero no les mejora sus condiciones a mediano y largo plazo.
Por eso la economía socialista de Brasil va en caída libre y su moneda, el Real, está sufriendo esa durísima devaluación que los empobrece a todos.
Al otro lado, la Argentina de Milei, que liberó la economía de los parásitos, disminuyó drásticamente el tamańo del Estado al punto que hay solo 8 Ministerios de 25 que habían.
La inflación en Argentina que llegó al 100% mensual, hoy está en cero.
La economía se está recuperando a pasos agigantados y su peso argentino se fortalece día a día. La diferencia es que Milei, aplicó la receta ideal para una economía arruinada y disminuír drásticamente el tamaño del Estado. Liberar los procesos productivos de una estructura de parásitos que tenían asfixiado el aparato productivo
Terminar radicalmente con el saqueo y el robo de recursos públicos. Esta receta no falla nunca, en ninguna parte.

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