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(OPINIÓN) Llegó un camaleón con un cuento sabrosón. Por: Álvaro Ramírez González

Regresó de Londres de ser Embajador del Gobierno Petro, el resbaloso político, Roy Barreras. ¡Apenas aterrizó, ya no es petrista! ¿Cómo serlo? Si le tocaría como su socio, ser corresponsable, de todo este desastre que vive nuestra Nación.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Llegó un camaleón con un cuento sabrosón. Por: Álvaro Ramírez González

Regresó de Londres de ser Embajador del Gobierno Petro, el resbaloso político, Roy Barreras. ¡Apenas aterrizó, ya no es petrista! ¿Cómo serlo? Si le tocaría como su socio, ser corresponsable, de todo este desastre que vive nuestra Nación.

A pesar de que ni me gusta, ni le creo una sola palabra, vi con mucha atención un video de la entrevista que Roy le dio al director de Semana. La primera impresión es que tiene un muy buen manejo del lenguaje y expone sus ideas como pocas. Una labia brava, dirían los jóvenes. Con eso quiero significar, que quien no lo conozca, creerá muy fácil, que Roy es una buena opción para Colombia.

Después de negar a Petro, como Pedro negó tres veces a Jesús, procede a buscar una posición cómoda, que lo lleve de nuevo a un mercado mayor que el de la desgastada y divida izquierda. Se trata ahora del centro-izquierda, dice Roy.

Roy viene desde la derecha uribista, pasando por el santismo, hasta la extrema izquierda de Petro, ¿Para dónde seguir? Pues se devuelve con su rebuscada y milimétrica dialéctica al centro-izquierda. Roy es pendular; va y viene al ritmo de su conveniencia personal.

Él empaca este nuevo viraje de camaleón político, como el camino para él detener la polarización. Ya encontró entonces su nuevo y conveniente camino. Y también el pretexto para ese nuevo viraje. La verdad es que recibió todos los honores (Presidente del Senado) y beneficios (Embajada en Londres) del gobierno Petro. Pero se desmarca del pasivo gigante que deja este gobierno fracasado de izquierda.

Ya no es petrista. Ni ama a Petro como Gustavo Bolívar. Como el gran camaleón, cambia de color, de camiseta y de ideología, para presentarse como un líder nuevo. Es un vividor y oportunista como ningún otro. Más oportunista y desleal que Claudia López, pero con argumentos más pausados y pensados.

Así se desmarcó de Uribe, Santos y Petro, que lo llenaron de beneficios y honores. Y hoy no le sirve ninguno de los anteriores. Muestra hábilmente un país en buenas condiciones. Lo cual no es cierto a la óptica de una evaluación seria de los indicadores de Colombia. No menciona para nada la quiebra en las finanzas del Estado. Ni la catástrofe de Ecopetrol.

Tampoco el río de sangre de 10 departamentos. Ni menos las 330.000 hectáreas de coca sembrada. También elude deliberadamente la catástrofe en la salud. Muestra lo que le conviene para no enfrentarse con Petro, pero esconde y enmascara la realidad. Miente al burlarse de la derecha que, según él, tiene 70 candidatos dándose codazos en una piscina.

Resulta que de los 70, hay más de 25 que son de izquierda y extrema izquierda. Se declara el gran conciliador, pero no propone nada. Aparte de la supuesta conciliación y la manzanilla, nada. Le echa la culpa del fracaso del proceso de paz que él instruyó a Santos, sobre cómo robarse el plebiscito, a Iván Duque. ¡Fácil acomodarse, desmarcarse y repartir culpas! ¡Ágil, y resbaloso como un pez! Esta nueva estrategia lo desmarca del petrismo, pero no de una alianza en marzo con ese partido.

Traducido al castellano, Roy deja el petrismo en remojo, y se cambia de camiseta para no aparecer de petrista, y poder así conseguir votos a punta de cuentos en el mercado del centro. Y después juntarlos en su beneficio. Pero Roy está imaginando un país puramente político, para jugar ajedrez con él. Pero la Colombia real, está completamente polarizada.

Ni los izquierdistas ni los de derecha tienen hoy nada que hacer en el centro. Colombia es una máquina centrífuga prendida, que puso la política en los extremos. ¡En el centro no hay nada! “Mandaremos la derecha para la mierda“, amenaza Pinturita cuestionado candidato Petrista.

“Nos vemos en el debate Cepeda, y te mostraré de qué estoy hecho“, afirma Abelardo de la Espriella, máximo exponente de la derecha hoy, y que camina al lado del expresidente Uribe, rumbo a una alianza. En esta batalla que enfrentamos no caben las aguas tibias. Ese mercado que pretende cautivar con su nuevo disfraz, Roy Barreras, no existe. ¡Está vacío! Y los líderes uribistas, santistas y petristas, sin duda lo van a atacar por su oportunismo y falsedad.

¡Como chiflan hoy a Claudia López por donde pasa! Todos, sin excepción, han sido de alguna manera engañados por Roy Barreras. Que con su nueva camiseta y su resbalosa narrativa, pretende ahora engañar a los colombianos. ¡El camaleón!

Sobremesa 1

Recuerden que el “Fast Track”, que legalizó en el Congreso en robo de Santos al plebiscito que negó el acuerdo de La Habana, lo tramitó Roy Barreras. ¡No lo olviden! ¡Ese “atraco“, lo hicieron Santos y Roy!

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