(OPINIÓN) Griselda Lobo y la degradación de EAFIT. Por: Álvaro Ramírez González
EAFIT de Medellín es mi universidad. Allí me formé en Administración de Negocios, así como mis dos hijos mayores. Allí me inculcaron no solo las mejores herramientas para estructurar, evaluar y administrar negocios y situaciones de conflicto, sino también valores.
EAFIT de Medellín es mi universidad. Allí me formé en Administración de Negocios, así como mis dos hijos mayores. Allí me inculcaron no solo las mejores herramientas para estructurar, evaluar y administrar negocios y situaciones de conflicto, sino también valores.
Una materia de Ética, tuve que recibir antes de graduarme, cuando ya estaba técnica y académicamente listo para salir a la calle a enfrentar el mundo empresarial real. Pero no solo el análisis financiero ni la ingeniería económica salieron conmigo de EAFIT, sino también la ÉTICA, que es la norma que nos debe guiar en todas nuestras acciones y actuaciones como profesionales en negocios.
El desagradable incidente que se presentó esta misma semana, en uno de los auditorios de EAFIT, sacude duramente a la Universidad, a sus directivos y a toda la sociedad antioqueña. El joven antioqueño David Toledo, aspirante a la Cámara de Representantes y egresado como yo de EAFIT, enfrentó dura y públicamente a Griselda Lobo, alias Sandra Ramírez, una de las más sanguinarias y abusivas guerrilleras de las Farc.
La “carnicera” de las FARC, que reclutaba niñas desde los 12 años para que los comandantes de las FARC abusaran de ellas, los miércoles y los viernes. Hay cientos de testimonios vivos de esa aberración de Griselda Lobo, que se convirtió en la amante de Manuel Marulanda, alias Tirofijo, hasta su muerte.
Era un foro académico de candidatos al Senado al cual invitaron a la senadora de Comunes, léase las FARC, a exponer allí. Toledo, egresado de esa prestigiosa universidad, que estaba presente, se levantó e interrumpió el evento, acusándola a los gritos de guerrillera. “¡Usted nada tiene que hacer aquí, se debería estar pudriendo en una cárcel!” “¡Guerrillera, abortera!”, fueron las expresiones de ese indignado profesional de EAFIT. Fue retirado del recinto por la policía.
Sea esta columna mi voz de respaldo de un colega pereirano, indignado como usted, de que las directivas de mi universidad inviten a una terrorista asesina y abusiva de menores a un foro académico.
Entre otras cosas, porque ese proceso de paz que firmaron con Santos fue un atraco al pueblo colombiano y al presupuesto nacional. Esas 10 curules que recibieron gratis esos jefes terroristas no dejaron nada. En buena hora se les acabó la fiesta y se tendrán que ir del Congreso.
Mi más indignada protesta con las directivas que autorizaron esa vergonzosa invitación. El auditorio de mi EAFIT no puede ser tribuna de asesinos, reclutadores y violadores de niños, para posar de demócratas. Recibe un fuerte abrazo, colega David Toledo. Eso es valor civil. ¡Eso es ética, alejar las malas compañías!

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