(OPINIÓN) Dólar Petro: ¿Quién gana y quién pierde?. Por: Álvaro Ramírez González
Al llegar a la presidencia Gustavo Petro Urrego en representación de la izquierda comunista, hubo una ola de pánico generalizada, la gente salió apurada a comprar dólares que estaban a $ 3.775 pesos colombianos el 7 de agosto del 2022. Esa avalancha en la demanda de dólares, disparó la cotización qu
Al llegar a la presidencia Gustavo Petro Urrego en representación de la izquierda comunista, hubo una ola de pánico generalizada, la gente salió apurada a comprar dólares que estaban a $ 3.775 pesos colombianos el 7 de agosto del 2022.
Esa avalancha en la demanda de dólares, disparó la cotización que rápidamente superó ligeramente los $ 5.100 pesos colombianos y los analistas económicos llegaron a pronosticar que llegaría hasta los $ 7.000 colombianos el techo de esta cotización alcista.
Nadie imaginó, y menos dijo, que la cotización del dólar se desplomaría meses después a $ 3.750 pesos colombianos, precio que tenía al comienzo de Petro, pero las razones tienen claros soportes macroeconómicos, que no entiendo por qué, los analistas no leyeron al derecho. Leyeron muy mal la economía y pronosticaron mal.
El dólar cayó contra todos los pronósticos, y todo por el pánico Petro, que frenó drásticamente las importaciones de ítems muy gruesos como vehículos y maquinaria, por ejemplo, que demandan una tonelada de dólares.
Se cayó la demanda de dólares, el turismo colombiano para afuera se frenó víctima del pánico Petro y también ocurrió con la importación de muchos otros productos y servicios. Tampoco podemos dejar de sumar, la tonelada de dólares del narcotráfico que ingresan a la economía formal, de muchas maneras, esto último aumenta la oferta de dólares disponibles y baja su precio.
Pero la economía en general venía muy bien, con el impulso que la dejó el presidente Iván Duque, para esa época de la llegada de Gustavo Petro, las barbaridades y equivocaciones eran apenas anuncios, así como el de la ministra filósofa medio loquita de Irene Vélez de la cartera de Minas, que recomendó «decrecer», como estrategia económica, una pobre ignorante en temas de económicos que no sabía ni dónde estaba parada.
Pero eran puros anuncios y que hoy son realidades. Las decisiones se han ido plasmando en hechos y los daños a la economía colombiana son ya notorios y con tendencia a crecer más.
El marchitamiento de la actividad de hidrocarburos y minas, le quitó al presupuesto de Petro, $ 60 billones de pesos que no hay con que reemplazarlos, el orden público y bloqueo permanente a las vías y está destruyendo aceleradamente la competitividad del país y espantando los negocios.
El desbarate multimillonario que acaba de hacer Petro al sistema de salud, no solo nos llenará de quiebras y cesación gigante de pagos, sino también de muertos y la industria, el comercio han caído sin detenerse, se avecina una avalancha de reestructuraciones, liquidaciones y quiebras que van a deteriorar muchísimo más la economía colombiana.
Y naturalmente los ingresos del Estado seguirán en caída libre porque quienes tributamos o caeremos o nos quebramos, no parece haber término medio y menos posibilidad de recuperación con este régimen.
Entonces ahora sí es muy clara la ola alcista del dólar. Y esta ola de subidas en la cotización no parece que fuera a detenerse y no parece tener un tope cercano, ahora es posible que un la cotización pueda alcanzar los $ 6.000 pesos colombianos.
Malo para los importadores y para los bienes y servicios importados que consumimos, como el maíz, las lentejas, las llantas y el Netflix, terrible para la deuda externa que costará como un 25% más en pesos colombianos.
Magnífico para cafeteros, bananeros y floricultores, por ejemplo, cuyas industrias se van a fortalecer con esa tonelada de pesos adicionales que les van a ingresar, maravillosos para quienes reciben las remesas del exterior que este año llegarán a US $ 10.000 millones.
Carísimo para los colombianos que viajan al exterior, baratísimo para los extranjeros que llegan la Colombia y con ese nuevo dólar que será muy caro, unos ganan, y otros pierden.
Sobremesa
A mí particularmente me gusta más un dólar caro que fomente la producción nacional y las exportaciones.
Un dólar barato nos inunda de chucherías importadas que sirven poco, pagan el trabajo de otros países, y cuestan mucho.
Me quedo con el dólar caro.

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