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¡Con los crespos hechos!

El presidente Petro dejó parados hace un par de días y esperando a un grupo de alcaldes del Quindío y el Valle del Cauca en el municipio de Sevilla. No llegó.

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Redacción IFM
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¡Con los crespos hechos!

Por: Álvaro Ramírez González

El presidente Petro dejó parados hace un par de días  y esperando a un grupo de alcaldes del Quindío y el Valle del Cauca  en el municipio de Sevilla. No llegó.

Horas después dejó igualmente esperando a otro grupo de mandatarios, y a 5.000 campesinos en el páramo de Berlín, localidad del almorzadero, Norte de Santander.

¡Tampoco llegó!

También tengo presente que dejó plantados a 70 magistrados de las altas cortes con sus señoras, que fueron invitados a una cena por la Casa de Nariño.

Petro tampoco llegó.

Los magistrados indignados, se retiraron y dejaron la cena servida.

Pero antes de su posesión, Petro convocó a todos los alcaldes del país al hotel Tequendama.

Acudieron más de 850 de ellos y Petro, nunca llegó.

¿Qué le pasa a Petro que convoca y no llega?

Esta es una de las improntas que caracterizan su mandato. Convocar y no llegar.

En Barranquilla un concurrido Congreso de Camacol, esperó por horas y horas al presidente Petro y este tampoco apareció.

« El gobierno escucha», es el nombre que este Gobierno le ha dado a esas reuniones que patentó Álvaro Uribe, con sus Consejos Comunitarios.

Pero la diferencia es total.

Eran los sábados y Uribe llegaba muy temprano con todos sus ministros y técnicos asesores.

En cada localidad, llegaba el gobernador y todos los alcaldes.Con una agenda ordenada.

Allí no había discursos magistrales de Uribe y de ningún funcionario.

Apenas un saludo corto y empezaban a trabajar.

Se revisaban todos los temas de la región de manera ordenada y se formulaban soluciones a cada problema.

Uribe regresaba con el mismo equipo y con una agenda muy clara, a los pocos meses, a darle seguimiento a cada tema, vía, colegio, escuela, hospital o puente.

De esa manera, poco a poco con el tiempo se iban resolviendo y evacuando los temas y descongestionando la agenda de solicitudes.

No había ni bailes, ni danzas, ni almuerzos, ni nada.

En jornadas muy ordenadas que empezaban a las 9:30 a.m. y terminaban a las 6:30 p.m. cada región hacia una revisión ordenada de todas sus necesidades y respuestas en salud, educación, servicios públicos , vivienda, infraestructura de vías y seguridad.

Los encopetados ministros quedaban conectados con todos los alcaldes y ese trabajo en equipo, daba soluciones rápidas y eficientes.

Fue una cátedra magistral de micro- gerencia que llevó la mano generosa del Gobierno y a su presidente Uribe a todos los rincones de la patria por apartados que fueran.

Es esa definitivamente la razón por la cual Uribe terminó su mandato con un 64% de opinión favorable.

Que diferencia con el desastre de incumplimientos y desplantes de este Gobierno.

¡Todo se le quedó en slogans! ¡Colombia humana! ¡Colombia profunda! ¡Colombia capital mundial de la vida! ¡Paz total!

¿Qué tal?

Son envolturas y empaques que utiliza Petro para definir su Gobierno. La realidad es bien distinta.

Un incumplido absoluto que deja plantados a Alcaldes, Gremios, Magistrados y Comunidades a lo largo y ancho del país.

¿Qué tal eso de «el Gobierno escucha»?

¿Cómo va a escuchar si ni siquiera se presenta?

¡Toda una payasada!

¿Qué tal lo de la «maravillosa fuerza indígena», de Pinocho Prada, que secuestró, humilló y maltrato a 80 policías?

¿Qué tal lo del «cerco humanitario», para empacar un vulgar y miserable secuestro? Todo un fiasco.

¡Esto es un verdadero fiasco!

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