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Caos y desconfianza inversionista

Por Álvaro Ramírez González Como lo dije antes, no hay una sola razón de tipo macroeconómico para que el país esté tan metido en el pánico. Y es ese pánico el que le han reclamado los banqueros en Estados Unidos al ministro Ocampo que ya no encuentra que responder. «Todavía no está definido lo de [&

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Redacción IFM
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Por Álvaro Ramírez González

Como lo dije antes, no hay una sola razón de tipo macroeconómico para que el país esté tan metido en el pánico. Y es ese pánico el que le han reclamado los banqueros en Estados Unidos al ministro Ocampo que ya no encuentra que responder.

«Todavía no está definido lo de la suspensión de la exploración de petróleo y gas», es lo único que puede decir, sin salirse del molde. Pero eso no tranquiliza los mercados. Los agita más, y despierta toda esa volatilidad en la cotización del dólar que ha devaluado nuestra moneda en un 15 % en muy pocos días.

¿Cómo bajar de nuevo la cotización del dólar? El exministro Juan Carlos Echeverry presenta una receta muy sensata, pero no suficiente: 1. Una transición energética gradual. Y no suspender los nuevos contratos de exploración de petróleo y gas. 2. Respete la regla y la disciplina fiscal. 3. No descrea ni atropelle a los empresarios. 4. Conciliación social en vez de conflicto. 5. Mejorar y ajustar las pensiones en vez de destruirlas.

Pero hay un ingrediente externo fuera del alcance del gobierno Petro: las altas tasas de interés que tuvo que poner el gobierno de USA, para intentar controlar la brutal inflación que los atropella. Esas tasas llaman y capturan los inmensos capitales de los fondos de inversión, que venden sus posiciones en papeles colombianos (TES) y salen a comprar enormes sumas de dólares. ¡Pero Petro no se ayuda! No llegó a la asamblea de Fenalco ni asistió a la asamblea de Camacol.

Está abriendo una grieta muy honda con los gremios de la producción. Pero también con los partidos tradicionales que no logran entender para donde va su gobierno. Petro llegó con siete horas de retraso, ya entrada la noche, a la hacienda Hatogrande, donde todo su equipo lo esperaba para «unificar políticas, criterios y mensajes a la opinión pública».

Todo esto empezó cuando dejó plantados a 850 alcaldes del país que fueron invitados por la Casa de Nariño al Hotel Tequendama, a la primera reunión, para conocerse e integrarse. Pues sencillamente no llegó. El primer taller de «diálogos vinculantes», en Uraba, fue otro fiasco. Anunció su llegada a las 9 a.m. Llegó a las 12:30 p.m. Echó un discurso de 35 minutos, almorzó y se fue.

Allí quedaron muchos alcaldes, empresarios, agricultores y líderes sociales llenos de proyectos, reclamos y propuestas que terminaron en manos de Lizcano, su secretario general. Recuerdo los consejos comunitarios de Uribe que empezaban muy temprano y terminaban muy tarde. Pero en cada región, con cada equipo, examinaban uno a uno todos los proyectos y problemas en salud, educación, infraestructura, orden público y todo lo demás. Y a todos los líderes y gobernantes se les escuchaba.

¡Que diferencia tan grande! ¡Enorme! En los ocho años de Uribe, el dólar bajó un 39.28%. En 80 días de Petro, el dólar subió un 15.12%. Como bien lo dijo JP Morgan, Petro está construyendo una nube de desconfianza inversionista. Ecopetrol vale hoy USD 20.000 millones menos, desde la llegada de Petro (80 días). La deuda pública colombiana vale hoy $70 billones más. Petro anuncia y convoca marchas populares. Más circo, más agitación, y más polarización. No hay pues duda. Desconfianza inversionista total.

Y los estragos que le están pasando a la economía colombiana, son incalculables. ¡E impagables!

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