Aventuras de una mujer sin piedad
No he visto en mi larga vida, una persona que se le haya arrimado tanto al código penal colombiano en sus actuaciones, como Piedad Córdoba. Y que no le pase nada.

Por: Álvaro Ramírez González
No he visto en mi larga vida, una persona que se le haya arrimado tanto al código penal colombiano en sus actuaciones, como Piedad Córdoba. Y que no le pase nada.
Sin duda una trapecista de la política que va desde aquí hasta allá, sin ponerse siquiera colorada.
La conocí militando en el Partido Liberal y posando de su cercanía con sus jefes como López, y Turbay. Poco a poco se fue acomodando en la izquierda hasta llegar a las puertas de Gustavo Petro.
Desde que Chávez llegó al poder en Venezuela, Córdoba, encontró allí un verdadero filón de oro en esa mina de las relaciones internacionales. Fue intermediaria en el cobro de grandes sumas que le quedaron debiendo los grandes compradores venezolanos a los proveedores colombianos.
Ella tramitaba esos cobros directamente con Chávez que autorizaba los dólares en ese ambiente de escasez de divisas, pero los empresarios que hicieron con la Córdoba este trámite, cuentan que era muy alta la comisión de éxito que ella cobraba.
Cosa parecida ocurrió con los secuestros de las FARC, con quienes Córdoba, tejió una gran cercanía. Dicen las malas lenguas que también cobro muchas veces su comisión de éxito por la liberación de los secuestrados.
Todas estas gestiones son naturalmente ilegales. Pero a Ella, eso le resbala.
Fueron muchas las fotos y los videos de la Córdoba, reunida con Raúl Reyes y otros altos mandos de las FARC, que era un grupo terrorista.
¿Quién la autorizó esas reuniones? Pues nadie
¿Recuerdan ustedes, el escándalo que se le hizo a Iván Duque por una foto en su campaña presidencial en Valledupar, con muchas personas y una de ellas el Ñeñe?
Su amor por Chávez que llegó hasta besar su foto en el Palacio de Miraflores, se trasladó a Nicolás Maduro.
Los elocuentes discursos de la Córdoba, defendiendo al régimen y al dictador, indignan. Dan ganas de vomitar.
Perdió su curul en el Senado, pero fue enganchada por Petro y reencauchada en su curul de la Cámara alta.
Hizo hasta lo imposible, abusando de su condición, por atajar la extradición de su hermano Álvaro, finalmente extraditado a los Estados Unidos por narcotráfico.
Fue detenida en Guatemala con una suma de dólares no permitida, en efectivo en la mitad de un viaje desde Venezuela hasta Panamá, donde coincidencialmente y en el mismo vuelo, fue incautado un cargamento de varios millones de dólares.
Dicen que venían de Venezuela e iban para Colombia y a la campaña de Petro. De nuevo salió libre!
Ahora aparece de nuevo en escena en el Ecuador, amenazando y agrediendo de manera muy grave al recién asesinado candidato presidencial Fernando Villavicencio.
Verónica Sarauz esposa del fallecido candidato Villavicencio, hizo pública la denuncia de que Córdoba “ amenazó con desaparecerlo”
Y en pocos días Villavicencio fue masacrado. Los sicarios del candidato salieron desde Cali, Colombia.
Como será de carnudo ese chicharrón, Córdoba no camina sino detrás del metálico.
Eso está muy claro, de nuevo su entramado extraño con Ecuador y el atroz crimen de Villavicencio, muestran a Córdoba metida allí, vaya usted a saber con qué intenciones.
Que personaje tan siniestro. Una persona sin hígados, sin límites.
Sin Piedad. Y nada le pasa

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