viernes, septiembre 17, 2021
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Algodón de Sangre – Parte 3

Por Carlos Echavaría

El gobierno chino culpó a los islamitas y separatistas uigures de los ataques a la cuidad de Pekin en el año 2013 y a la ciudad de Kunming en el año 2014, por tal razón, se crearon los campos de reeducación en donde es enviado cualquier miembro de esa tribu o musulmán, que sea sospechoso de tener un teléfono celular con mensajes encriptados, practicar alguna religión o tener familiares que vivan en el extranjero. Para Beijing, en las “escuelas para la desradicalización”, se reemplazan las viejas identidades de fe y cultura, por la lealtad forzada al Partido Comunista y de ésta forma convertir a sus participantes, en ciudadanos chinos modernos, laicos y asalariados.

Un joven uigur que ahora vive en Europa y que por obvias razones tiene prohibido volver a su país, declaró para la BBC que “por vivir fuera del país, a mi madre y a mi hermana se las llevaron a trabajar (…) se llevaron a mi hermana a la ciudad de Aksu, a una fábrica textil, en donde se quedó tres meses y no recibió dinero”, además agregó que “en invierno, mi madre estaba recogiendo algodón para los funcionarios del gobierno; dicen que necesitan del 5% al 10% de la aldea, van por cada familia, puerta por puerta. La gente va porque tiene miedo de que la lleven a la cárcel o a otro lugar”.

Ante ésta situación la BBC envió una carta de preguntas al Ministerio de Relaciones Exteriores de China, cuya respuesta fue que “los trabajadores de todos los grupos étnicos en Xinjiang, eligen sus trabajos de acuerdo con su propia voluntad y firman contratos de trabajo voluntarios de acuerdo con la Ley” sigue la respuesta del comunicado diciendo que “la tasa de pobreza de Xinjiang, ha caído del 20% registrado en 2014 a poco más del 1% en la actualidad” además dicen que “las afirmaciones de trabajo forzoso fueron, completamente fabricadas por occidente” y termina diciendo que “las caras sonrientes de todos los grupos étnicos de Xinjiang son la respuesta más poderosa a las mentiras y rumores de Estados Unidos”.

La verdad es que, Xinjiang se convirtió en una fortaleza, en donde no es posible ingresar ningún medio de comunicación de occidente. Los periodistas que lo han intentado han sido detenidos, sus equipos retenidos y el resto de su estancia en China es vigilado de cerca por los agentes del partido comunista.  

Varias empresas del sector textil han comenzado a revisar sus relaciones con la adquisición de algodón proveniente desde China, por considerar que la esclavitud es un mal que debe ser erradicado y no importa, si realmente les están pagando a los trabajadores o no, el problema está, en que los hacen trabajar en contra de su voluntad, lo que es una clara infracción al derecho fundamental de la libertad.

Los países comunistas, son felices presentando estadísticas de logros que solo están en el papel y su gran legado es únicamente en presentar cosas inmateriales e imposibles de verificar. Los niveles de pobreza en China, el sistema de salud cubano, el amor al líder de los norcoreanos, la satisfacción del pueblo ruso con su mandatario; son solo mentiras que presenta el comunismo para disfrazar la realidad de que las personas viven en cárceles de las cuales no pueden escapar.  

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