Estados Unidos enfrenta una de las crisis ambientales más graves de los últimos años tras el paso de una tormenta invernal que las autoridades meteorológicas han calificado como “inusualmente extensa y de larga duración”. El fenómeno, descrito desde la semana pasada como una “tormenta épica”, ha dejado hasta el momento al menos 73 personas fallecidas, según reportes consolidados de servicios de emergencia y autoridades locales.
La tormenta comenzó a impactar el territorio estadounidense durante el fin de semana del 24 y 25 de enero, iniciando por el estado de California y extendiéndose rápidamente hacia el centro y el este del país. Antes de su llegada, el Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por sus siglas en inglés) advirtió que el sistema climático podría afectar a cerca de 160 millones de personas, provocar el cierre de aeropuertos, colapsar redes de transporte y generar fallas masivas en el suministro eléctrico. La magnitud de los efectos terminó confirmando esas advertencias.

Los decesos se han registrado en varios estados, entre ellos Texas, Luisiana, Tennessee, Carolina del Sur y Pensilvania. Las causas reportadas incluyen hipotermia, accidentes relacionados con trineos, caídas, siniestros viales y complicaciones de salud derivadas del esfuerzo físico al retirar la nieve acumulada. En muchas de estas zonas, los fallecimientos ocurrieron en medio de prolongados cortes de energía eléctrica y temperaturas extremas.
Uno de los episodios que mayor conmoción ha generado en la opinión pública ocurrió en Bonham, al norte de Texas, donde tres hermanos de 6, 8 y 9 años cayeron a un estanque congelado. Dos de los menores fueron encontrados sin vida al llegar las autoridades y el tercero fue recuperado horas después, un hecho que marcó profundamente a la comunidad local y al país.

Hasta el viernes 30 de enero, el pronóstico oficial indicaba que las bajas temperaturas y los fuertes vientos continuarían afectando amplias zonas del territorio estadounidense de costa a costa. Además, las autoridades mantienen vigilancia ante la posible formación de una “bomba meteorológica”, un fenómeno que podría intensificar aún más las condiciones climáticas adversas. Mientras se confirma o descarta este escenario, la recomendación general sigue siendo permanecer en casa y evitar desplazamientos innecesarios.

La situación climática extrema no se limita a Estados Unidos. En Europa, España también enfrenta un episodio inusual. En Madrid se declaró la alerta máxima por una tormenta de nieve asociada al paso de la borrasca Kristin por la península ibérica. El fenómeno ha provocado fuertes vientos, lluvias, nevadas y mareas, generando colapsos en el transporte y la activación de alertas amarilla y naranja en distintas regiones.
Las autoridades han calificado el episodio como excepcional, especialmente en la capital española, donde las nevadas son poco frecuentes debido a su ubicación geográfica y altitud. Tanto en América como en Europa, los organismos de emergencia continúan evaluando daños y coordinando respuestas ante un invierno que ha dejado consecuencias humanas y materiales significativas.




