Por: Óscar Jairo González Hernández
La escultura es una forma, se podría decir, del hacer, que combina un arte) y una aisthesis (sensaciones). El escultor Ronny Vayda hace y siente sobre el hierro. Instala sus formas y volúmenes como una realidad nueva. Desde lo que la escultura moderna le dice y se lo hace evidente, y necesario para él, como en Pevsner, González, Chillida. Negret o Ramírez Villamizar. Esa es su tradición y su historia con la escultura moderna.
El proyecto escultórico de Vayda ha sido instalado sobre la necesidad y el deseo de combinar formas y de acceder a una historia del arte de la escultura, que es la suya. Y no tiene miedo ni está condicionado para mostrarla, para exhibirla, con una cierta irreverencia. Vayda es un escultor sin prevenciones y sin retórica formalista.
Por eso mismo su escultura es proponente y proyectiva, sin cohibirla y someterla a las tendencias modernistas. Continúa haciendo la escultura que quiere y que busca para sí, sin, como lo hemos dicho, observar principios y tesis escultóricas que no sean las suyas y que sean resultado de su construcción estética desde la escultura misma.
Y desde ahí, se pronuncia como escultor, sin extraños extravíos y sin mediocres maniobras, al decir que: “Como escultor aspiro a extraer de la materia belleza, armonía, simplicidad. Los materiales con que trabajo me interesan por su solidez, su resistencia, su fragilidad, su nobleza. Cada uno de ellos debe hablar por sí mismo y establecer un diálogo con los otros. Desde siempre me he interesado por la naturaleza de los materiales, su piel, su oxidación, su transparencia. Son ellos, en sus relaciones, en sus afinidades y rechazos, los que generan la factura de la obra.” (1).
Vayda es crítico de sí mismo y de lo que hace, porque sobre ese hacer escultórico ha desarrollado sus tesis y ha estructurado de manera formal, por su movimiento mismo, por su inquietud misma, sus tesis alrededor de la escultura. Y esos principios los ha abordado y desarrollado en toda su tarea como escultor, estética que no le propicia para nada el hacer concesiones y maniobras para instalarla en un medio que intenta siempre proponer adhesiones incondicionales al artista, inclusive adhesiones a un estilo y a una forma.
Vayda se libera de todo eso y realiza su arte, propone con sutileza y poder su escultura, como está llamada “Los Propileos”, que ha instalado en la Universidad EAFIT (Febrero 2006), y sobre la que dice: “En la antigua Grecia, los Propileos se erigían como construcción monumental de acceso a los templos atenienses; la Acrópolis, una de esas construcciones importantes, contenía dicho espacio.

En esta propuesta, como artista retomo esa noción, de acuerdo con los cánones dictados por esa grandiosa geometría; se trata de una obra simbólica, con un lenguaje formal contemporáneo, acorde con los conceptos universales del saber, inherentes a los ideales de la universidad.
La frontalidad de su masa total, en contraste con la rotación de cada pilastra, conforma un código establecido por pilares rectilíneos, que remiten en conjunto a un muro de compleja, elegante y refinada superficie.
Esta escultura, en su condición de límite, señala a la comunidad el ingreso a un recinto, dignificando su concepto de espacio cultural mediante un muro, que actúa como ordenador visual de acceso a este lugar de trascendental importancia.” (2).
Es muy interesante, en el sentido de lo esencial, el arte (esencialismo, desde la perspectiva del crítico de arte Arthur C. Danto), que hace una provocadora relación con lo que hasta ahora controversialmente se ha llamado “Historia del arte” y que desde o en ella, o desde su historia del arte, la que él hace, la que construye, la que critica, la que reconstruye, pueda entonces realizar de una manera tan totalmente nueva unos “Propileos”.
Y es ahí donde se halla su prueba y su realización intensamente propuesta: cohesionada densamente en medida, volumen, intervención y mediación con esta realidad en la que ahora se encuentra y se encontrará. Constituyen, pues, la instalación, la incrustación de una escultura como naturaleza. Es una invocación aquello que, como arte, como hacer, es indestructible, porque habla de la inexorabilidad del destino del hombre que se halla en relación con esta escultura y la posee, la aborda y la somete a sus sentidos, para darle la dimensión que tiene en ella y en él.
Notas:
- Vayda, Ronny. “El objeto interior”. El Mundo». El imaginario. Medellín. 6 de noviembre. 1999. Pág. 2. Vayda, Ronny, sobre “Los propileos”.
“LOS PROPILEOS” DE RONNY VAYDA EN EAFIT. LO QUE DECÍAN LOS ESTUDIANTES HACE 20 AÑOS (2006-2026)
“Yo que estuve en Grecia y conocí la Acrópolis, me acuerdo a la entrada, pues a eso hace relación. Me parece muy bonito como el escultor cambió la forma original, pues de esta forma se ve una dualidad. Muy bien que la Universidad ponga esculturas en su campo.” Gloria Helena Restrepo.

“Me parece una escultura muy bacana. Observo como las luces se pusieron en el piso y se reflejan en la escultura, resaltando las esquinas que van girando mientras suben, haciendo una sombra sobre la misma escultura. Las hace imponentes.” Guillermo Villa.
“La obra me da un sentido de rectitud y equilibrio, por su postura vertical. Esto me hace pensar en la firmeza que debo mantener al estudiar en la universidad y la responsabilidad que tengo para cumplir con mis obligaciones.” Alejandra Jaramillo.
“La escultura de ‘Propileos’ no tiene ninguna importancia en su vida, ya que la ve como una escultura más de la Universidad.” María Juliana Bermúdez.
“Los Propileos” tiene una figura y forma muy bonita, pero no le agrada el material, porque tiene aspecto de oxidación. De igual manera, no tiene ninguna incidencia para ella. Tatiana Botero Gutiérrez.
Tiene mucha incidencia en su vida, ya que cuando vio la escultura le llamó mucho la atención, tanto que se acercó a leer la ficha de información; lo que leyó allí lo impactó, pues no pensó que Los Propileos tuvieran un significado tan profundo y tan antiguo.” Guillermo José Cantillo.
“Los Propileos” son una escultura que no tiene mucho significado, pero que a su vez se encuentra en un lugar adecuado, ya que todas aquellas personas que parquean a diario en la universidad pueden apreciarlo, pues deben pasar en la mayoría de los casos por ese lugar. Esa escultura le da la sensación de ser como una gran puerta al conocimiento, por la cual hay que pasar varios obstáculos para llegar al objetivo final. Sara Luisa Hincapié.
“La escultura genera en la Universidad una sensación de acercamiento con el mundo del arte, pero los estudiantes deberían conocer un poco más la razón por la cual el escultor creó esta obra de esa manera y cuáles serían sus motivos”. Amalia Londoño.
“La escultura me genera una sensación de laberinto, de altura e importancia. Creo que este tipo de esculturas que no son muy claras puede llevarnos a pensar y a imaginarnos qué es lo que esta nos quiere transmitir; además, nos da la posibilidad de interpretarla de muchas formas. Esta refleja la libertad que tiene el hombre y lo diferente que somos, cada uno en nuestra forma de interpretar las cosas.” Tatiana Franco.

“La escultura no me gusta. Me parece como si fueran pedazos de una industria de maquinaria o de un barco muy viejo. Realmente no me significa nada, ni me inspira nada, solo la veo.” Hernán Ortiz.
Está oxidado. Eso no me inspira nada, me parece una gastadera de plata, pues pudieron haber puesto algo mejor y con sentido. Realmente no es que me choque, pero… ¡Ah!… Pienso que pudieron haber comprado aires para uno de estos bloques (33, 34 y 35), o para todos, lo que sería mucho mejor. Johan Mejía.
“Son enriquecedores, pues cambian el panorama, son una imagen que inspira fuerza, solidez y respaldo. Además, creo que están bien situados… Pues para mí significa eso, solidez y fuerza, indestructible.” Emiro Surmay.
“Esta obra no me parece de gran importancia, ya que no me llama la atención y pienso que no está muy acorde con el lugar donde se encuentra”. Sebastián Mejía.
“Pienso que esta obra es un gran atractivo de la Universidad y permite mejorar un espacio que se encontraba muy vacío. Creo que es importante que la Universidad cuente con este tipo de elementos, ya que son atractivos y presentan avance cultural para la comunidad.” Santiago Díaz.
FOTOGRAFÍAS: OSCAR JAIRO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ. Enero 2026.





