martes, diciembre 7, 2021
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Réquiem por la democracia en Medellín

Por Jaime Restrepo Vásquez

La tiranía que flagela a Medellín ha adquirido una visión conveniente y deforme de la democracia: mientras les fue útil para llegar al poder, juraban por todos sus vivos y difuntos defenderla. Sin embargo, una vez hubieron acomodado sus posaderas en sus poltronas, cuando la ciudadanía decidió defenestrarlos al ver el escenario de tierra quemada que los autócratas habían dejado a su paso, la democracia dejó de resultarles apetecible, y por tal motivo decidieron desmantelarla valiéndose del más bellaco autoritarismo.

Los obscenos abusos de poder de un funcionario que afirma defender el espacio público, solo responden al vertiginoso proceso de degradación que viene asolando a la Alcaldía de Medellín. Perseguir a quienes están recogiendo las firmas para la revocatoria porque supuestamente no cuentan con un permiso que es de hecho innecesario —pues lo concede la administración a la que se pretende revocar— para instalar una carpa en el espacio público, es un pretexto tan abyecto como inadmisible que solo cabe en la oligofrénica cabeza del capo y de la cohorte de mercenarios que se han enseñoreado de La Alpujarra.

Esa democracia que les permitió llegar a la Alcaldía ahora les estorba y, ante la incomodidad que se presentó, no vieron otra alternativa que soltar un pincher miniatura, fastidiosa como rabiosa la criaturita, para tratar de entorpecer un mecanismo constitucional de participación ciudadana. Pero, como todo en la Alcaldía, la tropelía terminó haciendo que el tiro les saliera por la culata. Aunque efectivamente lograron decomisar la carpa, ubicada en la carrera 70, en inmediaciones del estadio, el atropello dejó al descubierto las fuerzas oscuras que se están moviendo para torpedear la revocatoria.

Y es que esas fuerzas oscuras fueron puestas en evidencia por ese personaje insignificante, pero con ínfulas de autoridad, que arbitrariamente decomisó la carpa: hace algunos meses, el sujeto atacó ferozmente a quien denunció las presiones que se estaban produciendo en Bello para obligar a la gente a salir de sus casas con lo que tuvieran a mano, a fin de confrontar a la fuerza pública en la asonada terrorista que vivió el país después del 28 de abril de este año.

Y este hecho resulta harto esclarecedor, porque el individuo, en lugar de negar las afirmaciones, las reconoció tácitamente y a continuación simplemente se victimizó. Sin embargo, su arremetida deja varias dudas: ¿qué grupos armados estuvieron detrás de ese constreñimiento para la sublevación de los bellanitas? ¿Qué participación tuvo el ahora prepotente funcionario en la asonada? Con lo escrito en su cuenta de Twitter, dejó entrever que fue un participante activo de esa revuelta o, cuando menos, un defensor a ultranza de quienes movieron los hilos de la toma terrorista.

Y es que con las relaciones que muestra sin vergüenza ninguna, no resultaría extraño que, desde su minúscula parcela de poder comunal, sirviera a los «santos» patronos del alzamiento. Esto, porque su egoteca la conforman sendas fotografías con León Fredy Muñoz, congresista que está siendo procesado por narcotráfico. También aparece con Daniel Quintero Calle, líder y promotor de la escalada terrorista de noviembre de 2019. Para colmo de males, manifiesta abiertamente su servilismo a Gustavo Petro, caudillo de los desmanes cuya campaña ha sido financiada por la narcodictadura venezolana, tal y como confesó Hugo Carvajal, exjefe de inteligencia y contrainteligencia del régimen chavista.

Un individuo que exhibe con orgullo sus vínculos con las castas antidemocráticas más ignominiosas de Colombia y de Antioquia, no puede hacer algo distinto a lo que hizo con el puesto de recolección de firmas de la 70. Además, al vociferar el mantra «no les tengo miedo», simplemente reconoció que solo tiene estos cinco minutos para abusar del minúsculo poder que ostenta y así vengarse de quienes tiene como objeto de sus odios.

Una vez más, los del cartel de La Alpujarra quisieron provocar un incidente violento… ¡No lo lograron! Pero resulta claro que tienen miedo y que sus pinchers miniatura, o los pitbulls que han soltado de vez en cuando en las calles de nuestros barrios, no amedrentarán a la ciudadanía que quiere revocar a Daniel Quintero Calle. Quedan notificados.

En Twitter @atrabilioso

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