domingo, febrero 1, 2026
InicioDestacado(OPINIÓN) Las elecciones del 8 de marzo de 2026. Por: Héctor Quintero...

(OPINIÓN) Las elecciones del 8 de marzo de 2026. Por: Héctor Quintero Arredondo

Estamos a un mes de elegir el nuevo Congreso y de participar para los que quieran en las consultas multipartidistas. En estos días hemos tenido infinidad de planteamientos estratégicos sobre cómo obtener un resultado que asegure un paso firme hacia la victoria de la democracia en mayo del 2026.

Me atrevo ya vestido con una coraza antirrayos y centellas a plantear mi concepto. Confieso que lo hago con temor porque el revoltijo y la polarización en que estamos son muy fuertes y por eso la navegación es difícil. Empecemos por decir dos frases que parece haberse olvidado y que son definitivas.

1. El gran peligro es Iván Cepeda, el heredero de Petro que se mueve silencioso, feliz de que los demócratas estemos ocupados golpeándonos entre nosotros, ayudados incluso por periodistas de los cuales sabemos su pertenencia “a la casa”, pero que se han mostrado erráticos en esta oportunidad.

2. Ya no es tiempo para pensar en que uno será vicepresidente del otro. Lo avanzado de las fechas, el carácter vinculante de las consultas y la posición de los protagonistas impiden ese sueño del cual hay que despertar.

Entonces, ¿cómo proceder? Con cabeza fría y sin hacerle caso a “los segundos” de las campañas, que siempre quieren robarse el show para lograr satisfacer sus apetitos, creo que debemos:

A- Enfocar los esfuerzos de todos los demócratas hacia Cepeda; por ejemplo debemos preguntarle si mantendrá el cuento de la paz total con todos los malandrines de Colombia, si continuará persiguiendo a los empresarios ( los que dan trabajo estable y digno) y en general a los que con esfuerzo han hecho pequeños patrimonios, si profundizará el despelote existente en la salud e intentará tocar las finanzas territoriales, si golpeará más a los antioqueños en materia de vías, si acabará con l a autonomía del banco de la republica y en fin qué otros esperpentos le pasan por la cabeza.

B- Entre tanto, terminemos con el falso dilema de consulta o no consulta como fórmula salvadora. Dejemos que, de manera positiva, cada cual promueva su idea para que las fuerzas democráticas en la primera vuelta tengan muchos votos que impidan a los comunistas de Cepeda acercarse al 50% + 1 voto que el candidato comunista puede obtener si, como fruto del “fuego amigo”, se acrecienta la abstención, el desconcierto o el voto en blanco. Si Cepeda tiene que ir a una segunda vuelta y nosotros estamos vigorosos y animados, estoy seguro de que “las mayorías silenciosas” en las que tanto creo, en su gran mayoría, apoyarán al candidato demócrata que pase a la segunda vuelta.

P.D: No me disgusta que los denominados (socialdemócratas) organicen su propia consulta. Son muchos los que no votarán nunca con nosotros por diversas razones (antiuribismo, pretendido neoliberalismo, mamertismo utópico); si esas gentes no tienen un camino diferente, se taparán las narices y votarán por el candidato petrista.

ÚLTIMAS NOTICIAS