sábado, enero 17, 2026
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(OPINIÓN) La Cabal. Por: Álvaro Ramírez González

Salió del juego político la senadora valluna, María Fernanda Cabal. Salió por mil razones, por los avatares de la política misma, por una campaña demasiado larga. Por una personalidad demasiado recia, por un lenguaje demasiado directo. Por la manera demasiado fuerte de enfrentar los abusos de los mamertos. Por todas las virtudes de su personalidad, digo yo.

También los desajustes al interior del Centro Democrático, por el descomunal error del presidente Uribe, de meter en la lista de precandidatos a Miguel Uribe Londoño, que dinamitó al partido desde adentro. Y porque, como lo dijo la misma Cabal, con la franqueza que la caracteriza, “¡por qué Uribe quiere más a Paloma que a mí!” Aguantó demasiado garrote la Cabal de su propio jefe y de su propio partido.

Demasiado. Dos garrotazos muy duros. El primero, cuando Uribe metió a Miguel Uribe Turbay como cabeza de lista del Senado del Centro Democrático; Miguel venía de Cambio Radical y la Cabal estuvo siempre firme con su partido.

Ella, indignada, se colocó en el puesto 100, donde sacó también una elevada votación. Después se lanzó de precandidata, y cuando su nombre despegaba, el propio Uribe desempolvó a Óscar Iván Zuluaga, candidatura esta que nunca despegó. Por todas esas razones salió la Cabal del juego político.

La conocí hace algunos años cuando me visitó en Pereira y tuvimos un almuerzo que disfruté mucho. Me sorprendió su franqueza y su buen humor. Su nivel avanzado de cultura y sobre todo de historia. La traje tres veces a Pereira con lleno total. Una de ellas para un foro que titulé “Después de Petro hay futuro”, donde compartió tarima con Carlos Alonso Lucio, José Manuel Abuchaibe y mi valeroso amigo el coronel en retiro, Julio César Prieto.

Allí tuve 700 personas pagando una boleta. Ella siempre salió aplaudida por la profundidad y la pedagogía de sus intervenciones. Su tarea en el Senado de la República es invaluable, impagable. Acompañada del resto de la bancada del Centro Democrático, y de algunos otros congresistas como JP Hernández, Polo Polo, Alirio Barrera y otros más, dieron batallas épicas por defender nuestra democracia y no permitir el tránsito en el Congreso de más exabruptos por parte del gobierno Petro y su bancada.

Muchas “reformas” lo hundieron con la fuerza argumental de sus debates. Reforma política, reforma tributaria, a las pensiones, a la salud, en fin. Denuncias de control político fueron muchas y estremecieron al gobierno y al país.

El país tiene una deuda de gratitud enorme con la senadora saliente María Fernanda Cabal. Abandona el Senado, pero espero que no la política. Y si el nuevo presidente de Colombia llega a ser El Tigre, no tengo la menor duda de que tendrá un papel muy importante en el nuevo gobierno.

Colombia necesita personas como la Cabal valerosas, con mucho carácter y amor por esta Patria. ¡Ave María, Fernanda!

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