viernes, enero 30, 2026
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(OPINIÓN) El dilema de la derecha. Por: Diego Arango O

A tan solo cuatro meses de las elecciones presidenciales, el país muestra una especie de empate técnico en la preferencia electoral. Con base en los resultados publicados por varias encuestadoras, Iván Cepeda, el candidato de la izquierda avalado por el partido Pacto Histórico, creado por el presidente Gustavo Petro, muestra unos porcentajes mayores, que oscilan entre el 28 al 38 por ciento de favoritismo. Ahora bien, la derecha representada por nueve candidatos que van a la consulta del 8 de marzo de 2026, sumados todos, incluidos el candidato outsider Abelardo De la Espriella, alcanzarían un 52%, lo que daría un triunfo a la derecha, pero si todos estos candidatos fueran unidos en uno solo a esa primera jornada electoral.

Pero viendo la realidad de la situación actual, De la Espriella ha afirmado categóricamente que seguirá hasta la primera vuelta. De la Gran Consulta hasta ahora se perfila la senadora Paloma Valencia como la posible triunfadora de esta elección, lo que haría que para la segunda ronda necesariamente alguno de los dos se tendría que unir con el favorecido en la primera vuelta, si es que el candidato de la izquierda no lograra ganar en la primera, lo cual se observa peligroso, porque a este candidato los sondeos de opinión hasta ahora, lo ubican entre un 35 a 39% de favorabilidad electoral, aun teniendo 120 días más para crecer. Pero si por el lado del centro se presenta a la primera vuelta Sergio Fajardo, quien oscila entre un 4 a un 9%, le restaría votos al candidato de izquierda.

Entonces, bajo esta hipótesis, la derecha, con un amplio ramillete de candidatos tanto para la Gran Consulta como para la primera ronda, puede hacer que ese fraccionamiento favorezca a la izquierda, que de algún modo también tiene ese mismo fenómeno, pero en menor escala.    

Recientemente, la senadora Cabal excandidata del Centro Democrático, por intermedio de su esposo José Felix Lafaurie. En una extensa carta que ella no firma, decidió renunciar a la colectividad, lo cual debilita al partido CD y a la candidata senadora Paloma, pero no se puede desconocer la cauda electoral que Maria Fernanda Cabal representa dentro de su partido y la opinión pública, además con el acompañamiento del sector ganadero manejado por su esposo.

Bajo esta mirada es de alto riesgo que la suerte del país siga manteniéndose bajo la égida del gobierno actual del presidente Petro, pues bien, se sabe que Iván Cepeda es el candidato único de la izquierda y que, aunque está manejando una campaña de poco movimiento, el electorado petrista se mantiene firme, mientras que el de la oposición con la derecha, centro derecha y centro, se ve muy volátil y dividido.

El caso es que hasta ahora no se observa ninguna claridad de triunfo en este sector, mientras que por la izquierda el panorama es más claro: un solo candidato con buena favorabilidad que crece más que disminuye, un fuerte financiamiento, un gobierno tomando medidas demagógicas que cautivan a mucha gente, como ha sido el aumento desorbitante del salario mínimo, también entregando ministerios y viceministerios a diferentes grupos sectoriales como los indígenas y la comunidad LGTB entre otros, repartiendo dinero del erario público en contratos que favorecen unos cuantos, sus aliados de organizaciones sindicales, también en manifestaciones de apoyo al presidente Petro, contando con el manejo del certamen electoral y en general otorgando millonarias pautas a los medios de comunicación, lo que les permite contar con mayor solidez que la derecha, aparte de encontrarse ésta bien fraccionada.

En consecuencia, por lo anterior y analizando el panorama político de manera objetiva se observa muy preocupante, porque de no tener los partidos políticos de oposición una responsabilidad sólida y definida, así como una fuerte decisión de unirse en pro de un solo candidato que garantice un triunfo seguro, continuará Petro manejando este país en cabeza propia o ajena por muchos años, entrando en un hoyo a profundidad que puede ser más peligroso y destructivo que lo sufrido por Venezuela en estas últimas tres décadas. ¡Este es el dilema de la derecha!

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