Nueva Zelanda informó que avanzó en sus planes para establecer una presencia policial en Colombia como parte de una estrategia internacional dirigida a frenar el crecimiento del narcotráfico hacia Oceanía, especialmente a través de las rutas marítimas del Pacífico.
El comisionado de la Policía neozelandesa, Richard Chambers, anunció que iniciaría gestiones con el Gobierno colombiano para enviar un oficial de enlace al país, esto, con la meta de concretar esta representación antes del próximo año.
La iniciativa, de acuerdo a información oficial, buscará fortalecer la cooperación con autoridades locales e internacionales y mejorar las investigaciones contra el crimen organizado desde los territorios donde se originan las drogas.
De acuerdo a la versión oficial, la decisión respondió al aumento sostenido del tráfico de cocaína y metanfetaminas hacia mercados como Nueva Zelanda y Australia, donde, según las autoridades, se registró un crecimiento significativo tanto en la disponibilidad de estas sustancias como en los ingresos generados por las redes criminales en los últimos meses.
Chambers explicó que la mayor parte de la cocaína que llegaba a Oceanía provenía de Sudamérica y es transportada a través del océano Pacífico, una ruta que describió como una “autopista” clave para el tráfico ilícito.
Sobre el tema, advirtió que cualquier cargamento que lograba ingresar a estos mercados atravesaba este corredor marítimo, lo que ha encendido las alertas de las autoridades en la región.
De acuerdo con el comisionado, este tipo de cooperación ampliaría las capacidades operativas y abriría nuevas oportunidades para enfrentar no solo el narcotráfico, sino también otros delitos asociados como la trata de personas y el fraude.
Así mismo, el despliegue proyectado se integraría a la red internacional de apoyo policial que Nueva Zelanda mantiene en varias capitales del mundo, desde donde articula acciones contra el crimen transnacional, la intención, según se mencionó, es fortalecer la presencia en puntos estratégicos que permitan intervenir de manera más efectiva las rutas de tráfico.
Esta estrategia también se enmarcó en una política más amplia del Gobierno neozelandés en la región del Pacífico, ya que durante una gira reciente por países como Samoa y Tonga, el primer ministro Christopher Luxon anunció una serie de medidas orientadas a reforzar la seguridad y el control de las rutas marítimas utilizadas por organizaciones criminales.
Entre las acciones destacadas se incluyó el apoyo financiero a programas comunitarios, el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia marítima y la implementación de herramientas tecnológicas para rastrear embarcaciones sospechosas en tiempo real. Asimismo, se impulsaron acuerdos de intercambio de inteligencia entre autoridades policiales y aduaneras, con el objetivo de mejorar la detección y prevención del tráfico ilícito.







