El representante a la Cámara Luis Carlos Ochoa Tobón denunció una situación crítica de la salud: las EPS adeudan cerca de $8 billones a la red hospitalaria del departamento, de los cuales $6 billones corresponden a clínicas privadas y $2 billones a hospitales públicos, según cifras oficiales de la Gobernación y las IPS.
Pero más allá de los números, el hecho que marcó la jornada fue ver al gerente de un hospital público romper en llanto ante las cámaras, al explicar que solo Nueva EPS le debe alrededor de $9.000 millones a ese centro asistencial, con facturas vencidas desde hace meses. Esto ya se traduce en salarios atrasados, servicios cerrados y atención restringida a los pacientes.
Ochoa advirtió que lo que ocurre en Itagüí no es un caso aislado, sino el reflejo de una crisis nacional: la deuda total de las EPS con hospitales y clínicas en Colombia ya alcanza los $24 billones, y más de $14,6 billones corresponden a hospitales públicos, con más de un año de mora en la mayoría de los casos.
En sus declaraciones, el Congresista fue enfático al señalar que esta situación no es accidental, sino consecuencia directa de las decisiones del Gobierno de Gustavo Petro y del respaldo que algunos congresistas dieron a una reforma a la salud que, aunque archivada, ya está generando efectos reales en la red hospitalaria. “Ver a un gerente llorar no debería ser normal en un país que dice defender la vida. Esto es un sistema que se está desmoronando frente a nuestros ojos”, señaló Ochoa.
Creemos que esta historia merece cobertura, no solo por la confrontación política, sino porque pone en evidencia cómo la crisis financiera del sistema ya está afectando directamente a médicos, enfermeras y pacientes.
Las líneas de acción que propone Luis Carlos son que el Congreso electo en la próxima legislatura se enfoque en una reforma que priorice al paciente y al personal asistencial mediante la agilización del trámite promedio de un paciente y luego discutir los poderes del gobierno sobre este derecho.





