jueves, abril 22, 2021
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La ineficiencia es cómplice de los vivos

Por Claudia Posada

En el país de los “vivos” la gente honrada sufre doblemente cuando además de decente es pobre.  De la mano de los corruptos van los oportunistas, los pícaros, los tumbadores, los tramposos y los marrulleros. En esta perversa diversidad, caben algunos vivos que “tumban” al gobierno aprovechando la buena voluntad,  para apropiarse de ayudas que no deberían pedir, ni recibir, porque les pertenecen a los verdaderos desprotegidos, aquellos que en silencio soportan el hambre, las enfermedades y la vejez. Estos son los pobres vergonzantes. ¡Que tristeza!

“Llevar el Ingreso Solidario a casi cinco millones de familias colombianas, casi 20 millones de colombianos, aumentando el aporte económico, y hacerlo mensualmente, hacerlo permanente no solamente para salir adelante de estos embates de la pandemia, sino también para que no se retroceda en los indicadores de pobreza en nuestro país”, dijo por estos días el presidente Iván Duque al  explicar su programa de Transformación Social Sostenible, y hablar de otros planes en este mismo marco, sin duda bien intencionados,  pero por sobre todo necesarios.

Lo ignominioso es que según denuncias, comentarios y vos a voz, personas de todas las edades, adultos jóvenes con empleo,  trabajadores independientes que ocultan sus ingresos y desempleados holgazanes, se están quedando con auxilios gubernamentales que, por ineficiencia en las entidades incapaces de cruzar información, envían a muchos “vivos”  ayudas que éstos reciben sin consideración alguna. Creeríamos que con la sistematización de datos, si hubiera un verdadero interés por mantener al día la información oficial que contiene registros de todo orden,  los funcionarios públicos podrían actualizar, corregir, limpiar y contrastar fichas para identificar con nombres propios a los ciudadanos por grupos socioeconómicos. La experiencia del SISBEN ha arrojado información desde años atrás que da cuenta de la “viveza” de los colombianos. Es increíble, por ejemplo, que presentándose oportunidades de empleo, según lo señaló un dirigente empresarial antioqueño, desocupados prefieran esperar ayudas, en vez de ingresar a la fuerza laboral.

Aunque todavía falta más de un año para las elecciones del 2022, ya empezaron las promesas pre-campaña; y lo más extraño es que algunos, de los mismos militantes en el  partido de gobierno, no quieren que los percibamos complacidos con el mandatario actual de los colombianos. En todos los matices y partidos políticos están haciendo cuentas; como también están haciendo fuerza – más que cuentas-  aquellos que observan a los ciudadanos, posibles electores, con mejores niveles de análisis a la luz de un interés poco imaginado en anteriores comicios cuando la abstención era recurrente.  Hay tal desengaño con los gobernantes de turno, sus áulicos  y particularmente con respecto a ciertos “patrocinadores”, que ahora se adivina un interés inusitado por votar, eso sí, en contra de lo ya conocido. Jóvenes pensantes, e incluso otros no tan jóvenes  pero igualmente pensantes,  están resueltos al todo por el todo “aunque resulte peor el remedio que la enfermedad”. Así están las cosas cuando una pandemia puso de cabezas el mundo entero.

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