El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, decidió retirar la candidatura de Eli Sharvit para liderar el Shin Bet, el servicio de inteligencia interior del país, tras enfrentar una fuerte oposición dentro de su propia coalición de gobierno. La decisión fue confirmada en un comunicado de la Oficina del Primer Ministro, en el que se informó que, tras una «detenida consideración», se evaluarán otros candidatos para el cargo.
Sharvit, un general de división retirado y excomandante de la Marina israelí, había sido designado para reemplazar a Ronen Bar, actual jefe del Shin Bet, cuyo despido fue suspendido temporalmente por el Tribunal Supremo. La Corte tiene previsto revisar el caso el 8 de abril, después de recibir apelaciones contra la destitución de Bar, lo que ha generado un tenso pulso entre el Ejecutivo y el sistema judicial.
No obstante, la nominación de Sharvit provocó de inmediato una reacción adversa dentro del partido Likud y sus aliados de coalición, quienes cuestionaron su idoneidad para el puesto. Una de las principales críticas apuntaba a su participación en las protestas de 2023 contra la reforma judicial impulsada por Netanyahu, lo que generó dudas sobre su alineación con la visión del gobierno.
El ministro de Patrimonio de Israel, Amichay Eliyahu, fue uno de los que rechazó el nombramiento, argumentando que sustituir a un líder con una visión crítica del Ejecutivo (refiriéndose a Ronen Bar) por otro con ideas similares, no resolvería los problemas dentro del servicio de inteligencia. “Solo se perpetúa el problema”, escribió en redes sociales. Además, se recordó que Sharvit había respaldado en 2022 un acuerdo de agua con el Líbano, al que Netanyahu se opuso en su momento.
A las críticas internas se sumó la reacción del senador estadounidense Lindsey Graham, aliado de Donald Trump, quien cuestionó la idoneidad de Sharvit para el cargo, citando su postura crítica con las políticas ambientales de la anterior administración estadounidense. Esto evidenció que la polémica trascendió las fronteras de Israel y alcanzó repercusiones en la política internacional.
La fiscal general de Israel, Gali Baharav-Miara, recomendó a Netanyahu no proceder con un nuevo nombramiento hasta que el Tribunal Supremo resuelva las apelaciones pendientes sobre la destitución de Ronen Bar. Asimismo señaló que el despido de Bar podría estar vinculado a un conflicto de intereses, dado que el Shin Bet está investigando el escándalo ‘Qatargate’, que involucra a asesores cercanos al primer ministro.
Mientras Israel sigue inmerso en un clima de tensión política y judicial, la jefatura del Shin Bet permanece en el limbo. La retirada de Sharvit como candidato deja al gobierno de Netanyahu en la búsqueda de un nuevo perfil que logre consenso dentro de la coalición oficialista.
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