Nueva Delhi se convirtió en el epicentro del debate mundial sobre el futuro de la inteligencia artificial durante la Cumbre Global sobre el Impacto de la IA, un encuentro al que asistieron delegaciones de cerca de 100 países y al menos veinte jefes de Estado.
En el foro se trataron varios temas, donde se incluyeron diversidad preguntas como de qué forma equilibrar innovación, crecimiento económico y protección de derechos en un escenario de competencia tecnológica cada vez más intensa.
A la Cumbre asistieron figuras como el presidente francés, Emmanuel Macron, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, además de representantes gubernamentales, ejecutivos del sector tecnológico y expertos en regulación digital.
Las sesiones además abordaron la necesidad de establecer marcos normativos comunes, garantizar el acceso equitativo a la tecnología y evitar que el desarrollo de la IA amplíe brechas económicas y sociales.
Uno de los ejes centrales fue la regulación, en este sentido, varias intervenciones coincidieron en que la inteligencia artificial ya no era una promesa futura, sino una herramienta con impacto directo en mercados laborales, sistemas democráticos y derechos fundamentales. En ese contexto, se discutió cómo evitar usos indebidos, la generación de contenidos ilícitos y la concentración de poder en un reducido grupo de grandes corporaciones tecnológicas.
El presidente de España, Pedro Sánchez, participó y defendió un modelo de inteligencia artificial “humanista” y “basado en derechos”, durante su intervención, sostuvo que la innovación debía desarrollarse con supervisión pública y con garantías para los ciudadanos, especialmente en ámbitos sensibles como la protección de menores y la lucha contra el discurso de odio.
Por otra parte, Sánchez mantuvo un encuentro bilateral con el primer ministro indio, Narendra Modi, según se conoció, ambos hablaron sobre la cooperación tecnológica y económica, así como el fortalecimiento de las relaciones bilaterales.
Se supo que el jefe del Ejecutivo español felicitó a India por la organización del foro y subrayó la necesidad de avanzar hacia estándares internacionales que aportaran seguridad jurídica sin frenar el desarrollo tecnológico.
La agenda española incluyó además reuniones con empresarios del sector digital y potenciales inversores. El Gobierno buscó proyectar a España como un destino atractivo para la inversión en tecnología, defensa, transporte y energías renovables, al tiempo que exploró oportunidades para ampliar mercados para productos agroalimentarios.
La participación española se produjo justo después de que Sánchez hubiese pedido la investigación de plataformas como X, y Meta por la creación de millones de imágenes con contenido sexual con IA, donde se incluyeron a menores de edad.
Así como tras el anuncio de iniciativas para restringir el acceso de menores a redes sociales y de exigir mayor responsabilidad a las compañías en la retirada de contenidos ilícitos, sobre esto, en Nueva Delhi, Sánchez reiteró que la regulación debía ser firme, pero compatible con la competitividad.
Mientras que para India, la cumbre representó también una oportunidad para consolidarse como actor clave en el ecosistema global de la inteligencia artificial, sobre la visión de este país, el anfitrión defendió un enfoque que combinara desarrollo económico, innovación local y responsabilidad social, en un momento en que la carrera por el liderazgo tecnológico se intensificaba entre potencias.






